Un equipo de científicos de Argentina, Chile, Dinamarca, Países Bajos, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos, con participación de Juan Rivera (CONICET Mendoza, IANIGLA), analizó cómo el cambio climático inducido por actividades humanas agravó las condiciones que favorecieron los incendios ocurridos en la Patagonia argentina y Chile central a principios de 2026.
El trabajo se centró en dos regiones:
- Chile: entre la costa y las estribaciones andinas de Ñuble, Biobío y La Araucanía.
- Patagonia argentina: Parque Nacional Los Alerces, noroeste de Chubut.
Condiciones meteorológicas
Para evaluar el riesgo, se utilizó el índice de calor-sequedad-viento (HDWI), que combina altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos.
- En Chile se analizó el máximo de HDWI en 2 días.
- En Patagonia, el máximo de HDWI en 5 días.
Los resultados mostraron que las condiciones meteorológicas propicias para incendios fueron mucho más probables en el clima actual que en el período preindustrial.
Influencia climática y reducción de precipitaciones
El estudio identificó la influencia de La Niña y del Modo Anular del Sur, que generaron anomalías anticiclónicas y favorecieron condiciones cálidas y secas.
- Se registraron precipitaciones muy bajas en noviembre 2025–enero 2026.
- La reducción respecto al período preindustrial fue cercana al 20% en Patagonia y al 25% en Chile central.
- Esto provocó déficit de humedad en el suelo y estrés en la vegetación, clave para el desarrollo de los incendios.

Probabilidad aumentada por el cambio climático
Los especialistas concluyeron que:
- En Chile central, eventos como el analizado son 3 veces más probables que en el período preindustrial.
- En Patagonia argentina, el aumento es de 2,5 veces.
- El calentamiento global por emisiones de gases de efecto invernadero incrementa la recurrencia de condiciones extremas.
Factores de propagación
El estudio también señaló que las coníferas no nativas, especialmente las plantaciones de pino radiata, altamente inflamables, contribuyeron a la propagación del fuego. Los incendios destruyeron vastas áreas de bosque nativo y pastizales, ejerciendo presión sobre la biodiversidad.
El equipo enfatizó la necesidad de:
- Planificación territorial eficaz.
- Gestión de plantaciones forestales, especialmente en la interfaz urbano-rural.
- Remoción temprana de pinos invasores para reducir el peligro de incendio.
- Avanzar hacia pronósticos de riesgo a plazos mayores, más allá de las 72 horas actuales, para anticipar condiciones peligrosas.
Perspectivas futuras
Rivera advirtió que los pronósticos para febrero–abril 2026 muestran mayores probabilidades de temperaturas por encima de lo normal y precipitaciones por debajo de lo normal, lo que podría derivar en un alto riesgo de incendios. Señaló que el seguimiento del riesgo debe realizarse en períodos cortos, de días a semanas, para mejorar la prevención.
El estudio confirma que el cambio climático agravó las condiciones que potenciaron los incendios en Patagonia y Chile central, aumentando su probabilidad y severidad. La combinación de déficit hídrico, altas temperaturas, vientos intensos y especies forestales inflamables generó un escenario crítico que exige gestión territorial, políticas de prevención y adaptación climática.



