La NASA y un equipo de glaciólogos de la Universidad de California han presentado el primer mapa continental que documenta cómo ha cambiado la línea de flotación de la Antártida en las últimas tres décadas.
El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, revela que aunque el 77% de la costa se mantiene estable desde 1996, ciertas regiones vulnerables están perdiendo hielo a una velocidad equivalente al área de la ciudad de Los Ángeles cada tres años.
Retroceso de glaciares clave
Los datos muestran que la capa de hielo se ha retirado en promedio 442 km² por año. Las pérdidas más significativas se registran en la Antártida Occidental, especialmente en el mar de Amundsen y Getz:
- Glaciar Pine Island: retroceso de 33 km.
- Glaciar Thwaites: retroceso de 26 km.
- Glaciar Smith: retroceso de 42 km.
En la Península Antártica, glaciares como Edgeworth (16 km), Boydell, Sjögren, Bombardier y Dinsmoor también muestran reducciones notables.
Causas del retroceso
Los científicos atribuyen la mayor parte de la pérdida al ingreso de agua oceánica cálida bajo las plataformas de hielo flotantes, que adelgaza el hielo desde abajo.
Eric Rignot, investigador principal del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, lo comparó con un globo: “No está pinchado por todos lados, pero donde se pincha, lo hace muy profundo”.

Tecnología satelital internacional
El registro se construyó gracias a la combinación de datos de múltiples misiones satelitales:
- ERS-1/2 y Sentinel-1 (Agencia Espacial Europea).
- RADARSAT 1, 2 y Constelación RADARSAT (Canadá).
- ALOS/PALSAR-2 (Japón).
- COSMO-SkyMed (Italia).
- TerraSAR-X (Alemania).
- SAOCOM (Argentina).
La integración de observaciones comerciales y de agencias espaciales abrió una nueva era en la monitorización polar.
Implicaciones globales
La NASA estima que la Antártida pierde 136.000 millones de toneladas de hielo por año, mientras que Groenlandia pierde 267.000 millones de toneladas. Ambas contribuyen directamente al aumento del nivel del mar, según los satélites GRACE y GRACE Follow-On.
Francisco Navarro, de la Universidad Politécnica de Madrid, advierte: “Si retrocede la línea de anclaje y disminuye el área de las plataformas, se acelera la velocidad con la que el manto de hielo expulsa su hielo al mar en forma de icebergs”.
Un registro para el futuro
Este estudio establece una base sólida para los modelos de próxima generación que proyectan el aumento del nivel del mar. Si un modelo no logra reproducir este registro histórico, deberá ser revisado. La observación continua de la Tierra es esencial para refinar las proyecciones y entender cómo la Antártida responde al calentamiento global.
La investigación confirma que la Antártida enfrenta pérdidas de hielo masivas e irreversibles en zonas críticas. Aunque gran parte del continente permanece estable, el retroceso en regiones vulnerables es suficiente para impactar el nivel del mar y, por ende, la vida de millones de personas en todo el mundo. La advertencia de la NASA es clara: no hay vuelta atrás.



