El estado actual del océano es crítico, según el más extenso análisis científico realizado hasta ahora, donde 550 especialistas de 86 países evaluaron los océanos, un componente vital para la existencia en nuestro planeta.
Este informe revela que las amenazas para los ecosistemas marinos ya son una realidad tangible, con repercusiones directas en el clima, la economía y la seguridad alimentaria de miles de millones.
El Océano en un Punto Crítico: Cambio Climático y Presiones Ambientales
El futuro del océano dependerá de las acciones que emprendamos en los próximos años. Sin una respuesta coordinada y decidida, el océano podría afrontar daños irreversibles, afectando a la vida en la Tierra y a las generaciones futuras.
La exhaustiva evaluación muestra que el cambio climático, la contaminación, y la sobreexplotación están transformando los océanos rápidamente. El océano, que actúa como regulador del clima al absorber calor y dióxido de carbono, está bajo una presión sin precedentes.
Sin su función de regulación, fenómenos meteorológicos extremos como sequías e inundaciones serían más intensos. Expertos señalan que la capacidad del océano para desempeñar este papel no es infinita, pues la presión ambiental está alterando procesos climáticos esenciales.
Un dato alarmante es el aumento del nivel del mar, que ha incrementado su ritmo de subida de 1,9 milímetros por año antes de 2015 a 4,3 milímetros anuales en 2023, debido al deshielo polar y la expansión térmica del agua.
Además, el calentamiento oceánico está acelerándose: el 16 % del calentamiento desde 1955 ocurrió posterior a 2018, lo que subraya la urgencia de la crisis climática.
Los ecosistemas marinos sufren transformaciones drásticas. Los arrecifes de coral, muy vulnerables al calor y la acidificación, están desapareciendo a un ritmo alarmante. El 80% de los arrecifes del Caribe se ha perdido desde la década de 1970, y un aumento de 1,5 grados centígrados podría devastar hasta el 90% de los arrecifes globales.
Manglares y praderas marinas también están cambiando su distribución, afectando a las cadenas alimentarias milenarias. La contaminación por residuos plásticos y químicos como los microplásticos, sigue aumentando, con 52 millones de toneladas de residuos plásticos ingresando al océano cada año, causando graves impactos en la biodiversidad marina.
Las actividades económicas también están en riesgo. El mar proporciona un 20% de la proteína animal consumida globalmente y es el sustento de millones de personas. Sin embargo, la sobreexplotación pesquera sigue siendo preocupante, con 37% de las pesquerías sobreexplotadas en 2021.
Este exhaustivo informe concluye que, aunque el océano posee una notable capacidad de recuperación, no es inagotable. La suma de amenazas representa un riesgo significativo para los ecosistemas marinos, empujándolos hacia puntos de inflexión difíciles de revertir.
La próxima década será crucial, y las decisiones de hoy definirán el futuro climático y económico mundial. Es vital reducir las emisiones, proteger los ecosistemas y gestionar los recursos marinos de manera sostenible para asegurar un futuro habitable.



