Un operativo realizado por la Subsecretaría de Ambiente de la Nación volvió a poner en debate el impacto de la caza deportiva sobre la biodiversidad. La intervención tuvo lugar en la localidad de Costa Uruguay Sur, en el departamento de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, donde las autoridades detectaron presuntas irregularidades vinculadas con un establecimiento dedicado a la actividad cinegética.
La inspección fue encabezada por la Brigada de Control Ambiental (BCA) luego de una denuncia presentada por la organización Freeland. La investigación apuntó a posibles incumplimientos de la normativa nacional de protección de la fauna y derivó en el secuestro de una destacada cornamenta perteneciente a un ciervo colorado de 72 puntas.
Además, el procedimiento abrió nuevas líneas de investigación relacionadas con la procedencia de animales mantenidos en cautiverio y el eventual movimiento irregular de especies destinadas a la caza deportiva.

Un ejemplar excepcional bajo la lupa de las autoridades
Durante las actuaciones, los inspectores constataron que un cazador extranjero habría abonado alrededor de 40.000 dólares para abatir al ejemplar de ciervo colorado, una cifra que podría representar uno de los valores más altos registrados para esta práctica en Sudamérica.
Sin embargo, al requerirse la documentación obligatoria para el funcionamiento del establecimiento, el responsable del predio no habría podido presentar la habilitación correspondiente ni los registros oficiales donde deben asentarse los datos de cazadores y piezas obtenidas.
Por ese motivo, la Brigada de Control Ambiental anunció el inicio de actuaciones administrativas que podrían derivar en sanciones económicas, sin perjuicio de las investigaciones judiciales que continúan en marcha.
Hallazgo de especies exóticas y numerosos trofeos de caza
A lo largo del allanamiento, los agentes también verificaron la presencia de diversas especies dentro de un predio cercado de aproximadamente 130 hectáreas.
Entre los animales observados figuraban ejemplares de antílope de la India, ciervo axis, jabalí, carnero de cuatro cuernos, carnero doméstico y una hembra de ciervo colorado. La coexistencia de estas especies despertó interrogantes sobre su origen y sobre las condiciones en que eran mantenidas.
Asimismo, se encontraron alrededor de 50 trofeos de caza compuestos por cráneos, cuernos y astas pertenecientes a distintas especies. Este hallazgo incrementó las sospechas sobre posibles maniobras vinculadas al traslado irregular de animales, al comercio de trofeos y a otras actividades que podrían vulnerar la legislación vigente.

El ciervo colorado: una especie introducida que transformó ecosistemas
El ciervo colorado (Cervus elaphus) es una especie originaria de Europa, el norte de África y amplias regiones de Asia. Fue introducido en Argentina a comienzos del siglo XX con fines cinegéticos y posteriormente se expandió a distintos ambientes naturales.
Actualmente puede encontrarse en áreas de la Patagonia, sectores serranos y diversos establecimientos privados del país. Su gran capacidad de adaptación le permitió establecer poblaciones estables fuera de su distribución original.
No obstante, especialistas advierten que su presencia puede generar impactos ecológicos significativos. Al competir por alimento con especies nativas, modificar la vegetación y alterar dinámicas naturales, el ciervo colorado es considerado una especie exótica que requiere monitoreo y manejo adecuado para evitar efectos negativos sobre los ecosistemas.
Conservación y control para proteger la biodiversidad
El caso registrado en Costa Uruguay Sur vuelve a destacar la importancia de fortalecer los controles sobre actividades que involucran fauna silvestre y especies exóticas.
Al mismo tiempo, pone de relieve la necesidad de garantizar el cumplimiento de las normativas ambientales destinadas a preservar el equilibrio ecológico y prevenir prácticas que puedan afectar la biodiversidad.
Mientras avanza la investigación en el departamento de Gualeguaychú, las autoridades buscan determinar el alcance de las posibles infracciones y esclarecer el origen de los animales y trofeos hallados en el establecimiento, en una causa que reabre el debate sobre el futuro de la conservación y la gestión responsable de la fauna en Argentina.



