Los satélites de la NASA captaron un fenómeno sorprendente en el glaciar Stonebreen, ubicado en el archipiélago de Svalbard, al norte de Noruega. En los mapas del proyecto ITS_LIVE, el hielo aparece con una “mancha roja” que late de forma periódica.
No se trata de una ilusión óptica: es la huella visual de un glaciar que acelera y se ralentiza con las estaciones, revelando un comportamiento mucho más dinámico de lo que se pensaba.
Cómo se interpreta la señal
Los mapas de velocidad del hielo muestran colores que representan la rapidez del desplazamiento:
- Rojo intenso: fases de aceleración máxima.
- Tonos suaves: periodos de movimiento lento.
En Stonebreen, el patrón se repite cada año: aceleración al final del verano, seguida de una desaceleración progresiva en invierno. El resultado es un pulso rítmico, como si el glaciar tuviera un “ritmo vital” propio.
El mecanismo subglacial
La clave está bajo el hielo:
- En verano, el agua de deshielo penetra grietas y canales hasta la base del glaciar.
- Allí aumenta la presión hidráulica, reduciendo la fricción con la roca.
- El glaciar se desliza más rápido, generando la señal roja en los mapas.
- En invierno, el sistema se seca, la fricción aumenta y el movimiento se ralentiza.
Este ciclo hidrológico invisible es lo que los satélites convierten en un pulso visual.

Glaciares de surgencia
Stonebreen pertenece a la categoría de glaciares de surgencia, que alternan fases de estabilidad con episodios de aceleración intensa. En Svalbard este comportamiento es más frecuente que en otras regiones, lo que convierte al archipiélago en un laboratorio natural para estudiar la dinámica glaciar.
Aunque el glaciar ha entrado en una fase de menor actividad, el pulso estacional sigue siendo visible y permite analizar cómo responden estos sistemas a cambios de temperatura y condiciones subglaciales.
Valor científico de las visualizaciones
Más allá de la estética, los mapas de velocidad del hielo tienen un gran valor científico:
- Permiten entender cómo reaccionan los glaciares a las variaciones estacionales.
- Ayudan a mejorar los modelos que predicen la contribución al aumento del nivel del mar.
- Revelan que los glaciares no son bloques rígidos, sino sistemas dinámicos sensibles a pequeñas variaciones de agua y temperatura.
El “latido rojo” de Stonebreen es un recordatorio de que los glaciares son organismos dinámicos, capaces de cambiar de ritmo en escalas de tiempo cortas.
Comprender estos pulsos es esencial para anticipar el impacto del cambio climático en el Ártico y en el nivel del mar global.



