En un reciente descubrimiento, los satélites de la NASA han documentado una erupción volcánica submarina en el mar de Bismarck, ubicado al norte de Papúa Nueva Guinea. Las capturas satelitales, que evidenciaron una inmensa columna de magma ascendiendo desde el lecho marino, subrayan la importancia de la tecnología espacial para el estudio de actividades geológicas, especialmente en áreas de difícil acceso.
Detectando erupciones submarinas desde el espacio
Utilizando sensores avanzados, los científicos pudieron observar cambios en el color del agua, así como la aparición de una extensa concentración de piedra pómez flotante, permitiendo un seguimiento casi en tiempo real del fenómeno. Esto es posible gracias al trabajo conjunto de los satélites Landsat 9 y Terra, que captan imágenes de alta definición del océano.
La NASA destacó la formación de una enorme balsa de piedra pómez, un indicativo común en este tipo de erupciones. Estas rocas volcánicas, caracterizadas por su baja densidad, pueden flotar durante largos períodos, siendo arrastradas por las corrientes marinas a grandes distancias del lugar de origen.
Las imágenes satelitales captaron una gran mancha en el océano, de tonalidad verdosa, resultado de cenizas volcánicas y gases emanando del fondo marino. Este tipo de observaciones es crucial para identificar cambios rápidos en la superficie del océano, según la especialista en comunicación científica del Observatorio de la Tierra de la NASA.
Norman Kuring, un destacado oceanógrafo del Centro de Vuelo Espacial Goddard, señaló que las balsas de piedra pómez no solo evidencian la actividad volcánica, sino que también ayudan a estudiar las corrientes oceánicas y el curso de la erupción.
El mar de Bismarck es parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona conocida por su intensa actividad tectónica. Este cinturón alberga el 75% de los volcanes activos del mundo y es un lugar clave para estudiar tanto volcanes submarinos como terremotos.
Este hallazgo es significativo para la investigación geológica y oceanográfica, dado el interés que suscita la región debido a su actividad tectónica. La NASA continúa demostrando cómo la tecnología satelital es vital para el monitoreo de nuestro planeta.



