En el corazón de Centroamérica, un acuerdo histórico está tomando forma al unificar los esfuerzos de Honduras, Guatemala y El Salvador para proteger un vasto territorio de 313,000 hectáreas. Estos tres países han aprobado el Plan de Gestión de la Reserva de la Biosfera Trifinio-Fraternidad, un plan esencial para preservar la biodiversidad, el clima y los recursos hídricos en la región.
Protección de 313,000 Hectáreas: Un Enfoque Trinacional
La estrategia busca salvaguardar los cruciales bosques nubosos y las cuencas que alimentan el río Lempa, fundamentales para las comunidades rurales locales. Jorge Urbina, secretario ejecutivo del esfuerzo trinacional, describe este plan como una «brújula» para guiar inversiones en más de 243,000 hectáreas de esta zona estratégica.
Este ambicioso proyecto, promovido por la Comisión Trinacional del Plan Trifinio, ha sido diseñado a lo largo de años de trabajo técnico y consultas comunitarias, con un apoyo financiero significativo de 11 millones de euros del Banco de Desarrollo KfW de Alemania, complementados por 3,34 millones de los gobiernos involucrados.
Reconocida en 2011 por el Programa El Hombre y la Biosfera de la UNESCO, esta reserva trinacional abarca entre 32 y 33 municipios, albergando a más de medio millón de personas que dependen de sus recursos naturales.
El entorno diverso de la reserva, que incluye desde pinares de montaña hasta zonas más secas, es hogar de especies emblemáticas como el quetzal y el puma. Además, actúa como una esponja natural que acumula agua de lluvia, vital para el sustento de ríos esenciales como el Lempa.
Para las ciudades y municipios río abajo, la salud de estos bosques es crucial, ya que el agua que llega a áreas urbanas como San Salvador depende de estos ecosistemas. Urbina enfatiza: «trifinio somos todos».
Integración de Bosques y Comunidades en la Agenda Ambiental
El plan va más allá de la simple protección territorial, alineándose con el plan de manejo para 2025 a 2035 que ya ha sido reconocido por la UNESCO. Su objetivo es crear corredores ecológicos que mantengan la conectividad de los hábitats y faciliten el movimiento de la fauna.
Implica la restauración de zonas degradadas, la protección de fuentes de agua y un control más riguroso de la expansión agrícola. Se busca implementar sistemas agroforestales que armonicen la producción de café y cultivos básicos con la conservación del medio.
En el terreno, se planea establecer un centro de investigación en Metapán para el análisis de suelos, y un hotel restaurante escuela en La Palma para fomentar el turismo sostenible. La parte alta de San Ignacio y el Parque Nacional Montecristo recibirán atención especial en programas de restauración.
Hasta 21,000 productores están ya participando en iniciativas de agricultura resiliente, aplicando fertilizantes orgánicos y técnicas de conservación del suelo, previniendo la erosión de 200,000 toneladas de tierra en dos años recientes.
El financiamiento del KfW se extiende a 33 municipios y más de 313,393 hectáreas, incluyendo la mejora de 11 áreas protegidas y la implementación de seis corredores biológicos.
Desafíos de Gobernanza y Próximos Pasos
Sin embargo, el éxito de este plan depende de superar desafíos significativos, como las disputas sobre la tenencia de la tierra, que pueden obstaculizar la protección ambiental y el acceso a recursos para las comunidades locales.
La coordinación efectiva entre ministerios, gobiernos locales y organizaciones comunitarias es crucial para lograr el éxito. Este plan representa una oportunidad única para proteger los bosques que sustentan el agua en la región, antes de que los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad sean irreversibles.
El anuncio oficial sobre la conectividad ecológica y el Plan de Manejo 2025 a 2035 puede ser consultado en el sitio de la UNESCO.



