En julio de 2025, el municipio de Luján clausuró “La Quema”, considerado el basural a cielo abierto más grande del país. El predio, de unas 18 hectáreas, funcionó durante más de medio siglo y llegó a acumular montículos de residuos de hasta 20 metros de altura.
Durante sus últimos años de actividad, recibía entre 100 y 120 toneladas diarias, lo que equivalía a un volumen anual de hasta 44.000 toneladas. Ese nivel de acumulación lo convirtió en uno de los principales desafíos ambientales de la provincia de Buenos Aires.
El pasivo ambiental
Aunque el sitio dejó de recibir residuos, bajo la superficie permanecen millones de toneladas de desechos cuya descomposición seguirá generando:
- Biogás (metano), un potente gas de efecto invernadero.
- Lixiviados, líquidos tóxicos que pueden infiltrarse en suelos y napas si no existen sistemas adecuados de control.
Por ello, especialistas advierten que serán necesarias obras de clausura, sistemas de captación de gases, manejo de lixiviados y monitoreo permanente. El traslado de residuos a CEAMSE resolvió la disposición inmediata, pero no elimina la necesidad de recuperar el terreno.
Impacto en la salud y el ambiente
Los basurales a cielo abierto provocan graves crisis socioambientales:
- Contaminación del suelo y agua por filtración de lixiviados.
- Emisión de gases de efecto invernadero, acelerando el cambio climático.
- Focos infecciosos que favorecen enfermedades transmitidas por plagas.
- Quemas constantes que deterioran la calidad del aire y generan afecciones respiratorias y neurológicas.
- Emergencia social, ya que muchas familias trabajan en condiciones de extrema vulnerabilidad, sin protección ni higiene.

Situación provincial
La provincia de Buenos Aires genera cerca del 40% de la basura del país (unas 20.400 toneladas diarias) y aún cuenta con al menos 77 predios sin control.
Estos sitios afectan directamente el suelo, el aire y el agua, y representan un desafío estructural para la gestión de residuos.
Casos emblemáticos y avances
- Cierre de Luján: “La Quema” dejó de operar y comenzó un proceso de saneamiento definitivo, además de una transición para los trabajadores informales.
- Saneamiento en el interior: municipios como Navarro, Salto, Benito Juárez, 25 de Mayo y Pehuajó avanzaron en cierres de predios y construcción de celdas sanitarias controladas.
Un futuro sustentable
El futuro de La Quema dependerá de un plan técnico sostenido que incluya:
- Controles periódicos sobre suelo, agua y emisiones.
- Financiamiento estable y responsabilidades definidas.
- Políticas de reducción, reciclaje y valorización de residuos.
La experiencia de Luján puede servir de referencia para otros municipios que aún utilizan sitios de disposición no controlados. El cierre del histórico basural representa un paso importante hacia un modelo de gestión más sustentable, aunque la recuperación ambiental solo será posible mediante obras, seguimiento continuo y políticas públicas integrales.



