El hospital equino Caballos de Quilmes, uno de los más importantes del país, enfrenta una crisis que amenaza su continuidad. El predio donde funciona fue puesto en venta y sus responsables lanzaron una colecta urgente para evitar el desalojo. La institución, además de ser un refugio para caballos víctimas de maltrato, sirve como centro de prácticas para estudiantes de veterinaria.
Este espacio cumple una doble función: recuperar animales rescatados del maltrato y ofrecer formación práctica a futuros profesionales. En él trabajan voluntarios y estudiantes que atienden casos reales y de alta complejidad. Su labor impacta no solo en el bienestar animal, sino también en la capacitación veterinaria.
Creado por la ONG Libertad para los Caballos, el hospital brinda asistencia a equinos que llegan en estado crítico. La mayoría proviene del conurbano bonaerense, donde eran utilizados para tareas de tracción a sangre. Allí reciben atención médica, alimentación adecuada y cuidados especiales.
La venta del terreno pone en peligro este trabajo sostenido por la solidaridad de miles de personas. En menos de un mes, la colecta reunió $350 millones, pero el objetivo es alcanzar $1.800 millones para asegurar la continuidad del proyecto.

Un espacio clave para la formación veterinaria
El hospital mantiene convenios con la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de Buenos Aires. Allí, los estudiantes realizan prácticas preprofesionales en un entorno que les permite enfrentar casos extremos. Gracias a este espacio, pueden intervenir en terapias intensivas, tratamientos prolongados y rehabilitación de animales maltratados.
Actualmente, el hospital atiende a 82 caballos, 30 de los cuales requieren atención diaria y medicación. Los más delicados permanecen internados en áreas de cuidados intensivos, mientras que otros se recuperan en sectores al aire libre. El trato personalizado y la dedicación de los voluntarios resultan fundamentales en este proceso.
La mayoría de los equinos llegan judicializados tras denuncias por maltrato animal. El hospital no atiende animales de uso deportivo ni particulares, concentrando sus esfuerzos en aquellos que fueron víctimas de abuso. Su compromiso está enfocado en la rehabilitación y el respeto por la vida animal.
Salvar el hospital, una causa colectiva
El terreno había sido cedido en comodato, pero tras la muerte del propietario, los herederos decidieron venderlo en su totalidad. La ONG recibió la prioridad para adquirirlo, pero el alto costo hace imposible la compra sin ayuda comunitaria. Por eso, la colecta es vista como una verdadera cruzada solidaria.
El proyecto cuenta con el apoyo de organizaciones como Ley de Sintientes y de figuras públicas que impulsan su difusión. A pesar de la crisis económica, miles de personas colaboraron. El desafío es reunir el monto necesario antes de perder la posibilidad de compra.
Por motivos de seguridad, el hospital no abre sus puertas al público. La ONG mantiene reserva sobre la ubicación debido a las amenazas recibidas, una situación que refleja la conflictividad que genera el rescate de caballos explotados.

La importancia de los hospitales veterinarios públicos
Los hospitales veterinarios públicos cumplen un rol fundamental en la atención de animales sin recursos, el rescate de fauna y la formación profesional. Son espacios donde se combina la práctica académica con el compromiso social y el bienestar animal.
Estas instituciones permiten a estudiantes y especialistas enfrentarse a casos reales, perfeccionando sus habilidades al tiempo que brindan servicios esenciales a la comunidad. Además, contribuyen a la salud pública al controlar enfermedades zoonóticas y promover la tenencia responsable.
Garantizar su existencia y fortalecerlos es clave para avanzar hacia una sociedad más justa y consciente del valor de la vida animal. El caso del hospital equino de Quilmes es un claro ejemplo del impacto positivo que generan estos espacios cuando se articulan educación, asistencia y solidaridad.



