Conoce la ballena azul antártica, el animal más grande del planeta

La ballena azul antártica (Balaenoptera musculus Intermedia) es el animal más grande del planeta. Llega a pesar hasta 400,000 libras (180 ton) o el equivalente a unos 33 elefantes y medir unos 98 pies (29 m) de largo.

Su corazón es del tamaño de un automóvil pequeño y durante la temporada principal de alimentación puede consumir alrededor de 7,936 libras (3,600 kg) de krill por día.

Además, es el animal más ruidoso de la Tierra, incluso más ruidoso que un motor a reacción: sus cantos alcanzan los 188 decibeles mientras que el ruido de un jet llega a los 140 decibeles.

El silbido de baja frecuencia que emiten las ballenas puede escucharse a cientos de millas y probablemente es utilizado para atraer a otras ballenas azules.

La ballena azul antártica está “en peligro crítico”

La población de ballenas azules en la Antártida se redujo drásticamente debido a la caza comercial de ballenas que comenzó en el sur del Océano Atlántico en 1904. A pesar de la protección legal que tenían estos animales a través de la Comisión Ballenera Internacional en la década de 1960, la caza ilegal continuó hasta 1972.

En 1926 se estimaba que había unos 125,000 individuos, cifra que disminuyó a 3,000 en 2018, por lo que se clasificó a la especie como “en peligro crítico” según la Lista Roja de la UICN.

Un notable número de ballenas azules antárticas avistadas recientemente

Al regresar de su más reciente expedición a la isla subantártica de Georgia del Sur, un equipo de científicos, dirigido por el British Antarctic Survey (BAS), compartió algunas buenas noticias. Durante su expedición de 2020 lograron contar 55 ballenas azules antárticas, acontecimiento que consideran “sin precedentes”. Las aguas de Georgia del Sur siguen siendo un importante lugar de alimentación durante el verano.

La Dra. Jennifer Jackson, ecóloga de ballenas del BAS, comenta: “Después de tres años de estudios, estamos encantados de ver tantas ballenas visitando Georgia del Sur para alimentarse de nuevo. Este es un lugar donde tanto la caza de ballenas como la caza de focas se llevaron a cabo ampliamente. Está claro que la protección contra la caza de ballenas ha funcionado. Como ejemplo, las ballenas jorobadas ahora pueden ser vistas en densidades similares a las de un siglo atrás, época cuando comenzó la caza de ballenas en Georgia del Sur”.

¿Qué está haciendo WWF?

Durante muchos años WWF ha trabajado con la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) para proteger los hábitats más críticos de especies emblemáticas como ballenas, pingüinos, focas, aves marinas y su presa: el diminuto krill antártico.

En el océano Antártico o Meridional, la CCRVMA se ha comprometido a implementar una red de áreas marinas protegidas alrededor de la Antártida para proteger una diversidad de vida silvestre afectada por el cambio climático, incluyendo las áreas donde las ballenas se alimentan del pequeño krill. WWF trabaja con los científicos para generar información importante que ayude a los gobiernos a proteger estas vitales áreas de alimentación.

“Las ballenas azules antárticas son los animales más grandes de la Tierra y una espectacular maravilla para presenciar en la naturaleza. Son los verdaderos gigantes de la Antártida. Sin embargo están en peligro crítico de extinción, recuperándose muy lentamente de los impactos de la caza de ballenas del siglo XX. Ahora trabajamos para proteger las importantes áreas de alimentación de las ballenas azules en el océano Antártico antes de que sea demasiado tarde. Esta investigación reafirma que aún hay esperanza”, comenta Chris Johnson, líder mundial de la iniciativa para la protección de ballenas y delfines.

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