Las autoridades cordobesas decidieron cuidar la fauna silvestre con una medida clave para la conservación de aves: la instalación de desviadores de vuelo en las líneas que atraviesan la Reserva Provincial de Uso Múltiple Bañados del Río Petri y la Laguna Mar Chiquita. Esta medida permitirá proteger a más de 500.000 ejemplares que llegan cada año a este humedal.
Estos dispositivos cuentan con bandas luminosas visibles las 24 horas y franjas reflectantes que ayudan a que las aves puedan identificar los cables desde cualquier ángulo. Además, su diseño les permite moverse con el viento, creando un efecto dinámico que los ayuda a evitar el tendido eléctrico.
El lugar elegido para implementar este proyecto no fue al azar. La Laguna Mar Chiquita posee el 36% de la avifauna de Argentina y el 85% de las especies de aves de Córdoba. En este lugar se pueden encontrar flamencos australes, parinas chica y grande, chorlito de collar, entre otras especies.
Esta medida surgió ante el aumento del riesgo de colisiones, especialmente, por durante la noche, al amanecer y atardecer, sobre todo en los días de lluvia y niebla. De esta forma, la tecnología da respuesta a una de las amenazas más serias que enfrentan las aves de la región.

Desviadores con aprobación internacional
Estos dispositivos cuentan con el respaldo de los protocolos internacionales de protección aviar en infraestructura eléctrica. Para que estos elementos sean más efectivos, fueron colocados en intervalos estratégicos de los conductores, para así poder reducir la mortalidad de aves al mínimo.
De esta manera, Córdoba refuerza su compromiso con la biodiversidad y la conservación de Ansenuza. Este lugar conforma la laguna de agua salada más grande de Sudamérica, reconocida a nivel mundial como un sitio de relevancia para la observación y preservación de aves.

Aves de la Laguna Mar Chiquita: un refugio de biodiversidad
La Laguna Mar Chiquita, ubicada en Córdoba, es uno de los humedales más importantes de Sudamérica y alberga más de 300 especies de aves. Entre ellas destacan flamencos australes, andinos y de James, que encuentran en este ecosistema un hábitat clave para su alimentación y reproducción.
Además de los flamencos, se observan aves acuáticas como garzas, espátulas rosadas, playeros y patos, que utilizan la laguna como sitio de descanso en sus rutas migratorias. Este espacio se convierte así en un punto estratégico dentro de los corredores biológicos del continente.
También habitan aves terrestres y rapaces como chimangos, caranchos y halcones, que cumplen funciones esenciales en el equilibrio del ecosistema. La diversidad de especies convierte a Mar Chiquita en un destino privilegiado para la observación de aves y un santuario natural de gran valor ecológico.



