Estudian la alimentación y comportamiento de los pingüinos de Magallanes

Gracias a un innovador instrumental de medición se registraron datos antes desconocidos acerca de esta especie.

 
En una investigación reciente, el grupo da cuenta de los resultados obtenidos a través del uso de registradores electrónicos de alta tecnología. Los científicos determinaron el número de presas capturadas y calcularon la tasa de captura por unidad de tiempo durante los viajes de alimentación de los pingüinos en el período de cuidado de pichones.
 
Los pingüinos de Magallanes viven unos 25 años, se alimentan principalmente de peces como la sardina, calamares y pulpos, todas ellas son especies que habitan el Mar Argentino.
 
Cada una de estas aves buceadoras puede capturar hasta 900 presas por viaje de alimentación, que dura entre 24 y 40 horas aproximadamente, a una tasa de casi 70 presas por hora debajo del agua. Estas cifras se traducen en un promedio de consumo acumulado de más de seis kilos de alimento ingerido en cada viaje de alimentación.
 
Los valores de captura son aún más sorprendentes cuando se proyectan al número de pingüinos que conforman las diferentes poblaciones reproductoras de la costa de Argentina. Las cifras oscilan entre las 200 y 300 toneladas de peces por día dependiendo de la colonia.
 
Es decir que más de 1,5 millones de toneladas por año serían consumidas por el total de la población reproductiva de pingüinos de Magallanes de la Argentina, estimada en 900 mil parejas.
 
Si bien las cifras de consumo obtenidas resultan sorprendentes, el grupo de investigación sugiere que se debe tener extrema precaución a la hora de derivar conclusiones. Cuando la abundancia de presas es baja, el impacto de los pingüinos sobre los stocks de peces podría ser mínimo.
 
Estos animales tienen la capacidad de modificar la tasa de vaciamiento gástrico, es decir a qué velocidad eliminan lo que ingieren, y, en consecuencia, modifican la eficiencia de asimilación de alimento.
 
“Este mecanismo haría que los pingüinos coman mucho cuando el recurso es abundante al aumentar la tasa de vaciamiento gástrico y disminuyendo su asimilación, y por lo tanto que coman menos y asimilen más cuando el recurso es escaso”, explica el investigador.
 
Este sistema proveería estabilidad en los ecosistemas marinos y podría ser un proceso que opere día a día en función de la abundancia del recurso.
 
El desarrollo tecnológico en el campo de la electrónica aplicada al estudio de la vida silvestre permitió obtener registradores electrónicos miniaturizados y cada vez más sofisticados.
 
Estos instrumentos posibilitan el estudio del movimiento y comportamiento de los pingüinos mientras se alimentan en aguas profundas lejos de la costa.
 
“Sin estos insumos tecnológicos seríamos incapaces de entender el comportamiento de estos y otros predadores marinos, cuánto necesitan para sobrevivir en el mar y cómo modificaciones en el ambiente, ya sean naturales o introducidas por el hombre, pueden afectar la biodiversidad de los océanos”, aseguran biólogos del equipote investigadores.
 
Estos instrumentos permitieron al equipo de trabajo indagar en aspectos poco conocidos del buceo y el consumo de presas, y localizar las rutas hacia las áreas de alimentación del Pingüino de Magallanes y otras especies de aves y mamíferos marinos del Mar Argentino.
 
Con el uso de estos registradores electrónicos los científicos tienen la posibilidad de estudiar la profundidad de buceo de diferentes especies, las velocidades de desplazamiento, la orientación del cuerpo, la cantidad y tipo de alimento consumido y el gasto energético derivado de sus movimientos.
 
Así, los pingüinos equipados con estos instrumentos, pueden ser utilizados como plataformas biológicas de exploración de áreas marinas en zonas de difícil acceso o profundidad extrema y registrar las características oceanográficas de las áreas navegadas por los animales en el mar.
 
 

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