En distintos operativos realizados en las últimas horas, las autoridades de Misiones concluyeron un exitoso rescate de fauna. Lograron dar con dos carpinchos, un loro hablador y dos cotorras argentinas que estaban en cautiverio y con claras señales de maltrato.
Los operativos, hechos en dos localidades distintas, los encabezó la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales de la Policía provincial, junto con el centro de rescate Ohana.
Los animales recibieron atención veterinaria y fueron liberados en su hábitat natural bajo protocolos de conservación.
Cómo fue el rescate de los carpinchos, en Posadas y Leandro N. Alem
El primer procedimiento se llevó a cabo en el barrio Belén de Posadas, tras una investigación en redes sociales que permitió establecer que un hombre mantenía un carpincho en su domicilio.
Allí, un vecino de 52 años entregó voluntariamente al animal, al que trasladaron al centro Ohana para su evaluación. Tras la revisión veterinaria, quedó en condiciones de volver a su hábitat.

En Leandro N. Alem, la división actuó luego de recibir una denuncia por mascotismo de fauna silvestre. En la vivienda señalada se encontró otro carpincho, en este caso en buen estado de salud, al que también llevaron al centro de rescate.
Tras cumplir con los protocolos de bioseguridad, especialistas confirmaron su liberación controlada en la localidad de 25 de Mayo.
Localizaron a tres aves en Gobernador López
De manera paralela, en el municipio de Gobernador López se realizaron dos intervenciones. En la primera, efectivos recuperaron dos cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) y, en la segunda, un loro hablador (Amazona aestiva).
Las aves fueron examinadas por profesionales del centro Ohana, quienes confirmaron que se encontraban en buen estado de salud.
A todas las llevaron a la institución, donde permanecerán en cuarentena controlada antes de ser reinsertadas en su entorno natural, para cumplir con los protocolos de rehabilitación de fauna silvestre.
Desde la Policía de Misiones recordaron que la tenencia de animales silvestres está prohibida por la legislación vigente. Además, destacaron el valor de las denuncias ciudadanas como herramienta clave para combatir el mascotismo ilegal y proteger la biodiversidad de la provincia.
Cómo frenar el mascotismo y el comercio ilegal de la vida silvestre: el caso de Santa Fe
La fauna silvestre santafesina atraviesa una crisis marcada por el tráfico ilegal y el mascotismo. Miles de animales son extraídos de su hábitat natural, sufren heridas o son vendidos como mercancías. Este proceso interrumpe sus ciclos vitales y genera un fuerte impacto en los ecosistemas de la región.

En lo que va del año, más de 400 ejemplares recuperaron la libertad tras pasar por controles veterinarios y procesos de rehabilitación. La mayoría fueron aves, que representan el grupo más afectado por las capturas y la comercialización. Sin embargo, esa cifra es apenas una parte del total de animales que ingresan a los centros de rescate.
El Centro de Rescate e Interpretación de Fauna La Esmeralda, en la ciudad de Santa Fe, recibió más de 700 ejemplares entre aves, reptiles y mamíferos. Algunos logran ser liberados, pero muchos quedan condenados a vivir bajo cuidado humano por las lesiones o conductas adquiridas en cautiverio.
Los ingresos se producen de diversas formas: decomisos en operativos, atropellamientos en rutas, heridas por la caza o entregas voluntarias de personas que desconocían la ilegalidad de tener un animal silvestre. Esta última práctica suele darse con especies como los carpinchos, que erróneamente se popularizaron como mascotas.
Cómo evitar el tráfico y proteger a la fauna
La primera medida es no comprar ni tener animales silvestres como mascotas. Cada ejemplar adquirido alimenta el mercado ilegal y fomenta nuevas capturas. Además, la ley prohíbe su comercialización y establece sanciones para quienes participen en este circuito.
Ante la aparición de un animal herido o en situación irregular, es fundamental dar aviso a las autoridades ambientales, en lugar de intentar cuidarlo en casa. Los centros de rescate cuentan con profesionales capacitados para su recuperación.
La educación y la concientización comunitaria son herramientas centrales para revertir esta problemática. Explicar a las nuevas generaciones el valor de las especies como el loro hablador —capaz de regenerar bosques al dispersar semillas— es una forma de construir respeto hacia la biodiversidad. Solo dejando a los animales en libertad podrán cumplir su rol ecológico y garantizar la salud de los ecosistemas.



