La contaminación por plásticos continúa expandiéndose en mares y océanos de todo el planeta, generando consecuencias cada vez más visibles sobre la fauna marina. Entre las especies más afectadas aparecen las tortugas marinas, animales fundamentales para evaluar el estado ambiental de los ecosistemas acuáticos debido a su amplia distribución y contacto permanente con distintos hábitats.
En ese contexto, nuevos datos difundidos por la Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM) encendieron nuevamente las alarmas ambientales en el Mediterráneo.
Según los registros correspondientes a 2025, el 74% de las tortugas atendidas en el Área de Clínica y Rescate presentó restos de plástico en su sistema digestivo o señales de haber quedado atrapadas en residuos marinos y artes de pesca.
Además, los especialistas advirtieron que el problema ya afecta incluso a ejemplares muy jóvenes que apenas llevan poco tiempo en libertad.

Tortugas heridas y residuos acumulados en el mar
Uno de los casos que más preocupó a los veterinarios fue el de Pepe, una tortuga ingresada al centro de rescate con una severa acumulación de gases en el aparato digestivo.
Tras realizarle una endoscopia de urgencia, los profesionales lograron extraer un gran fragmento de plástico que obstruía parcialmente su estómago. Sin embargo, durante los días posteriores el animal continuó expulsando residuos, entre ellos el tapón de una botella plástica.
La situación también se repitió en una cría de apenas un año de edad, que eliminó importantes cantidades de plástico pese a su escaso tiempo de exposición al ambiente marino.
Para los investigadores, estos episodios reflejan el elevado nivel de contaminación presente actualmente en el Mediterráneo. Además, los datos recopilados muestran un aumento sostenido de ingresos de tortugas afectadas por basura marina y redes abandonadas.
El impacto sobre la salud de las especies marinas
Durante 2025, la Fundación CRAM atendió 98 tortugas marinas, entre ellas ejemplares de tortuga boba, tortuga verde y tortuga laúd. En las muestras analizadas, los especialistas hallaron residuos plásticos en la mayoría de los individuos estudiados.
Aunque los fragmentos encontrados no siempre fueron la causa directa de muerte, sí provocaron graves consecuencias sobre la salud de los animales. Entre los efectos detectados aparecen enteritis severas, inflamación intestinal, debilitamiento general, problemas nutricionales y obstrucciones digestivas.
Además, diez tortugas llegaron atrapadas en redes o basura marina, y cuatro de ellas debieron ser sometidas a amputaciones debido a la gravedad de las heridas. Frente a estos casos, los especialistas recomiendan no intentar liberar animales enmallados sin asistencia profesional y contactar inmediatamente a los servicios de emergencia.

Cómo la contaminación plástica altera los ecosistemas marinos
El impacto del plástico sobre los océanos va mucho más allá de las tortugas marinas. Con el paso del tiempo, los residuos se fragmentan y se transforman en microplásticos y nanoplásticos que ingresan fácilmente en las cadenas alimenticias.
Estos materiales son ingeridos por peces, moluscos, aves y mamíferos marinos, afectando funciones biológicas esenciales y alterando el equilibrio ecológico de los ecosistemas acuáticos.
Además, los plásticos actúan como esponjas químicas capaces de absorber metales pesados y contaminantes tóxicos que luego se dispersan a través de la cadena trófica.
Según organismos internacionales, entre el 60 y el 80% de los residuos presentes en el mar corresponden a materiales plásticos. La acumulación persistente de basura marina también deteriora hábitats costeros, afecta arrecifes y reduce la capacidad de recuperación natural de los océanos.
Mientras crece la preocupación ambiental, especialistas insisten en que la reducción del plástico descartable, el reciclaje y la cooperación internacional serán claves para disminuir una amenaza que continuará afectando a la biodiversidad marina durante décadas.



