El pájaro brujo, ave endémica de las islas Galápagos, destaca por el brillante plumaje rojo de los machos, mientras que las hembras exhiben tonos más discretos. Los machos jóvenes presentan una coloración anaranjada antes de alcanzar su color definitivo.
Esta pequeña especie insectívora captura presas al vuelo y necesita espacios abiertos como matorrales y bosques para alimentarse. Su distribución fue reducida, sobre todo en zonas áridas y áreas humanizadas del archipiélago.
La transformación del hábitat, el cierre del sotobosque por especies invasoras y la acción de parásitos como la mosca vampiro aviar fueron factores clave en su declive. Durante la temporada reproductiva, la escasez de presas grandes representa otro desafío para su supervivencia.
Aunque se contaron tan solo 30 individuos en Santa Cruz, esta ave comenzó a recuperarse gracias a esfuerzos de conservación.

Restauración del hábitat y control de especies invasoras
Gracias a acciones conjuntas entre entidades conservacionistas, se logró eliminar plantas invasoras como la mora y el saúco en zonas clave. Esto favoreció la reproducción del pájaro brujo, especialmente en Los Gemelos, donde se concentra la población actual.
En 2025, se documentaron 39 nuevos volantones en una temporada reproductiva marcada por condiciones climáticas favorables. Esta cifra duplica los resultados del año anterior y refleja el impacto positivo de los corredores ecológicos restaurados.
El uso de material tratado con insecticida en los nidos permitió una drástica reducción del parasitismo por la mosca vampiro, uno de los principales enemigos de la especie. Solo un nido fue afectado en toda la temporada.
Por otro lado, el pinzón de manglar, otra especie críticamente amenazada, también mostró signos de recuperación, aunque su población sigue siendo muy baja y localizada en áreas restringidas.
Un ecosistema frágil que requiere vigilancia constante
Ambas especies reflejan la fragilidad de los ecosistemas insulares y la necesidad urgente de mantener estrategias de restauración activa. Su recuperación es una señal alentadora, pero su permanencia depende de la continuidad de estas acciones.
Las islas Galápagos, reconocidas por su valor ecológico único, aún enfrentan las consecuencias de la alteración humana. Sin embargo, los recientes avances ofrecen una oportunidad para revertir el daño y asegurar la supervivencia de sus especies más vulnerables.

Algunas particularidades del pájaro brujo
El pájaro brujo (Pyrocephalus nanus) es una de las especies más emblemáticas de las islas Galápagos. Los machos destacan por su vibrante plumaje rojo, mientras que las hembras presentan tonos crípticos con vientre amarillento y plumaje gris-marrón. Los juveniles muestran una coloración anaranjada intermedia.
Esta ave se alimenta exclusivamente de invertebrados, capturando insectos tanto en el aire como en el suelo. Prefiere hábitats abiertos como matorrales, bosques nativos e incluso áreas de silvopastoreo. Su éxito reproductivo depende en gran medida de la disponibilidad de presas grandes durante la temporada de cría.
El pájaro brujo enfrenta amenazas graves como la pérdida de hábitat, especies invasoras y el parasitismo de la mosca vampiro aviar (Philornis downsi). Su recuperación fue posible gracias a intervenciones de conservación que restauran el ecosistema y protegen sus nidos de parásitos y depredadores.



