El regreso del guacamayo de Spix a su hábitat natural fue celebrado como un hito ambiental. Sin embargo, detrás del operativo de reintroducción en Brasil, una red de intereses opacos pone en entredicho la transparencia de los esfuerzos conservacionistas.
La organización alemana ACTP, aún sin vínculo formal con el gobierno brasileño, continúa operando el único programa de reintroducción vigente a través de su socia local Blue Sky. Esta ONG fue fundada por un exguardia de seguridad, y llegó a controlar más del 90 % de la población mundial de esta especie.
Investigaciones recientes revelaron que, pese a la finalización de su contrato con el Estado en 2024, ACTP sigue manejando guacamayos de Spix con escasa supervisión. Diversas transacciones internacionales realizadas fuera del ámbito conservacionista alimentan sospechas de tráfico encubierto.

Un modelo de conservación cuestionado
Entre 2021 y 2023, se autorizaron ventas de ejemplares a criadores privados europeos, algunas por valores exorbitantes. Una de las operaciones más llamativas implicó la transferencia de aves a Bélgica por €75.000 cada una, sin el conocimiento del gobierno brasileño.
A pesar de las denuncias, ACTP continúa liberando aves en la región de Curaçá, donde Blue Sky —dirigida por un exfuncionario público— gestiona el criadero. Esta relación, ahora bajo investigación, expone un posible conflicto de intereses en el otorgamiento de licencias.
El Instituto Chico Mendes documentó retrasos reiterados en los reportes técnicos y dificultades crecientes para coordinar con representantes de la ONG. Las visitas de fiscalización, además, son mínimas o inexistentes, dejando en manos de privados el futuro de una especie símbolo de la biodiversidad brasileña.
Estado crítico y amenazas al guacamayo de Spix
El guacamayo de Spix (Cyanopsitta spixii) es considerado en peligro crítico de extinción por la UICN. Tras haber sido declarado extinto en la naturaleza, solo sobrevive gracias a programas de cría en cautiverio y reintroducción.
Las principales causas de su desaparición son la caza furtiva para el comercio ilegal de mascotas exóticas y la destrucción de su hábitat en la caatinga, provocada por la deforestación, expansión agrícola y actividades extractivas.
Su rareza lo convierte en objetivo codiciado por coleccionistas privados, y su altísimo valor en el mercado negro agrava el riesgo de que esfuerzos de conservación sean utilizados como pantalla para su explotación comercial.

Un futuro en manos privadas
La permanencia de ACTP en Brasil, sin mecanismos sólidos de control, plantea un dilema urgente para la conservación. Sin capacidad institucional para asumir el manejo completo del proyecto, Brasil queda atrapado entre la necesidad de preservar la especie y la dependencia de una organización cuestionada internacionalmente.
La conservación del guacamayo de Spix exige no solo compromiso ecológico, sino también ética, transparencia y voluntad política para proteger verdaderamente a una de las aves más emblemáticas del planeta.



