La organización Animal Law Focus, con apoyo de la Aquatic Animal Alliance y Marketing Vegano, lanzó la campaña global #22Minutos, una iniciativa que busca desmentir uno de los mitos más arraigados: que los peces no sienten dolor. Cada año, miles de millones de ellos son sacrificados sin reconocimiento legal de su capacidad de sufrir.
El nombre de la campaña alude al tiempo promedio que un pez tarda en morir por asfixia cuando es sacado del agua: hasta 22 minutos de sufrimiento, un proceso lento e invisible que ocurre millones de veces cada día. Esta cifra simboliza no solo su dolor físico, sino también la falta de atención que recibe el bienestar de los animales acuáticos.
La propuesta busca difundir evidencia científica, generar empatía y promover cambios legales que reconozcan a los peces como seres sintientes. Según investigaciones recientes, su sistema nervioso reacciona al dolor de manera similar a la de otros animales vertebrados, lo que refuerza la necesidad de incorporar normas más éticas en la pesca y la acuicultura.
Actualmente, la Organización Mundial de Sanidad Animal recomienda prácticas de sacrificio humanitario, pero en América Latina su aplicación es todavía escasa. La falta de regulación deja en evidencia una deuda ética y ambiental que requiere atención urgente.

El sufrimiento oculto bajo el agua
Cuando un pez es extraído del agua, sus branquias colapsan y su organismo entra en un estado de pánico extremo. La falta de oxígeno provoca una agonía prolongada que puede durar hasta 22 minutos, en los que el animal lucha por respirar. Este sufrimiento, aunque silencioso, es comparable al de cualquier otro vertebrado que experimenta dolor físico y estrés.
Además, prácticas industriales como la pesca masiva o el transporte sin oxígeno agravan el problema. Muchos peces mueren aplastados o desangrados sin pérdida de conciencia previa. El impacto no solo es ético, sino también ecológico: el estrés y las malas condiciones alteran la calidad del agua y contribuyen a la degradación de ecosistemas marinos.
Los científicos advierten que reconocer el dolor de los peces es clave para reformar la industria alimentaria y garantizar una convivencia más respetuosa con el entorno acuático. La educación ambiental y el consumo responsable son pasos esenciales hacia esa meta.
Una campaña global con enfoque de conciencia
En el marco de #22Minutos, Animal Law Focus presentó junto a Animal Interseccional el recetario “22 Minutos Sin Terror”, que invita a celebrar Halloween con comidas 100 % vegetales, accesibles y rápidas de preparar. La propuesta demuestra que una alimentación ética y sostenible es posible sin recurrir al sufrimiento animal.
El movimiento también incluye un webinar internacional titulado “Sentience in Fishes: Safeguarding Fish Welfare Across Different Contexts”, que reunirá a especialistas de todo el mundo para debatir estrategias que garanticen la protección de los peces.

El tráfico de vida bajo el mar
Los peces son los animales más explotados del planeta. Se estima que más de un billón de ejemplares son capturados cada año para consumo humano o como parte del comercio ornamental. La ausencia de políticas sólidas de bienestar animal en los océanos facilita abusos sistemáticos, invisibles para la mayoría de la población.
Frente a este panorama, campañas como #22Minutos ponen sobre la mesa una pregunta urgente: ¿qué tan dispuestos se está a reconocer que el sufrimiento de un pez importa tanto como el de cualquier otro animal?



