Murió Kshamenk hoy por la mañana. La última orca en cautiverio en Argentina. Kshamenk había sido rescatado en 1992, cuando era un cachorro, luego de un varamiento. Sin posibilidades de ser reinsertado y siguiendo la recomendación de expertos internacionales y autoridades nacionales, el equipo de Mundo Marino se encargó de su rehabilitación y cuidado durante más de 33 años.
Gracias a esos cuidados, vivió por encima de la expectativa de vida promedio de una orca macho en la naturaleza, aunque fue sometida a vivir en un estanque de tan sólo 12 metros de diámetro.
Rodeado de sus cuidadores y del equipo veterinario, murió Kshamenk nos dejó. El fallecimiento se produjo a causa de un paro cardiorrespiratorio. Actualmente se están analizando las circunstancias y el origen que lo provocó.
Todo indica que se trató de un cuadro asociado a su avanzada edad, del cual no pudo recuperarse a pesar de los esfuerzos y la atención permanente del equipo de profesionales dedicados a su cuidado.
La historia de Kshamenk se remonta a febrero de 1992 cuando una alerta llegó a los rescatistas de Mundo Marino. El aviso, realizado por vecinos de la zona, aseguraba que habían varado cuatro animales en la Ría de Ajó que desemboca en la Bahía de Samborombón.
Sin embargo, cuando los profesionales llegaron encontraron sólo a una pequeña orca. En un primer diagnóstico se observó que el animal atravesaba una situación crítica. Se intentaron distintos métodos para poder efectuar el rescate y reinserción, pero todos fueron infructuosos ya que el animal estaba muy débil.
La única alternativa que quedó fue tratar de llevarlo a las instalaciones de Mundo Marino, con la aprobación de las autoridades nacionales, para que pudiese recibir un tratamiento adecuado para su recuperación.
El proceso fue muy largo y complejo ya que no sólo se debía atender su frágil estado de salud, si no también atender su situación social y emocional, pues además del estrés del varamiento, había perdido a su grupo familiar. Las orcas son animales que viven en grandes grupos matriarcales y permanecen en compañía de sus madres durante los primeros años de vida.
En la estructura familiar, la madre es la responsable de enseñar a la pequeña orca a cazar y a sobrevivir por sus propios medios, pero todo el grupo social cumple un rol importante en la educación de los nuevos miembros. Sin ellos, la supervivencia durante los primeros años es inviable.
Por eso, tras su rescate, se procuró que Kshamenk estuviese acompañado en todo momento, y que de a poco fuera teniendo confianza en las personas que estaban cuidándolo para que él permitiera, sin temor, que le tomaran muestras para el monitoreo de su salud y aceptara el alimento que se le ofrecía.
Esta situación necesaria para salvarlo hizo que la orca se acostumbre al contacto humano y tome a sus cuidadores como parte de su nuevo grupo social, haciendo imposible su reinserción ya que el animal, lamentablemente, no hubiese sobrevivido en la naturaleza sin su grupo familiar.
Gracias a los cuidados que le hemos dado pudo vivir la cantidad de años que una orca macho vive en promedio en la naturaleza (30 años).
Desde Noticias Ambientales esperamos que el animal no sea reemplado por otro ejemplar para los espectáculos que se realizan en Mundo Marino y que este delfinario cierre sus puertas, como sucedes en muchas partes del mundo.
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