El chimpancé Tomy, uno de los animales más reconocidos del Bioparque de La Plata, murió este miércoles a los 49 años.
Había llegado al entonces zoológico en enero de 1980, con apenas tres años, como parte de un intercambio con el Circo Thyany. Desde entonces se convirtió en un símbolo de la ciudad y en protagonista de debates sobre el trato y los derechos de los animales en cautiverio.
Una vida en cautiverio
Durante más de cuatro décadas, Tomy vivió en el recinto del bioparque, acompañado por cuidadores que lo consideraban parte de su familia.
- Su cuidador histórico, Martín Guillermo Davids, lo definía como “su hijo adoptivo” y promovió una campaña para declararlo “sujeto de Derecho”.
- El objetivo era que la Municipalidad de La Plata reconociera su condición especial y le permitiera permanecer en el lugar donde había pasado la mayor parte de su vida.
- Tomy convivió con humanos y con algunos pares en cautiverio, pero sus comportamientos resultaban incompatibles con chimpancés que habían vivido en libertad.
Soledad y vínculos
Tomy pasó largos períodos solo, y una pelea con otro macho lo dejó internado. La posibilidad de trasladarlo a un santuario natural quedó relegada, aunque formaba parte del programa “Un zoo-santuario para homínidos no humanos”.
Su vínculo más estrecho fue con Judy, una chimpancé de 37 años que murió en 2019. Ambos vivieron juntos desde 2001, y su fallecimiento también tomó por sorpresa a la comunidad.

Un debate jurídico y ético
El caso de Tomy se convirtió en un referente dentro de las discusiones sobre el estatus legal de los animales en cautiverio.
- La campaña para declararlo “no humano sujeto a derecho” buscaba abrir un precedente en la protección de homínidos en zoológicos y bioparques.
- La iniciativa se inspiraba en antecedentes como el de Judy, cuya cuidadora pidió quedarse con sus restos.
- Martín, el cuidador de Tomy, también expresó su deseo de que los restos del chimpancé fueran entregados para que, en el futuro, pudieran descansar juntos.
Un final inesperado
El personal del Bioparque informó que Tomy no sufría enfermedades ni dolencias previas. Estaba bajo monitoreo veterinario, pero no había señales de alerta. Fue encontrado sin vida en su recinto cerca de las 13 horas, en un hecho que conmocionó a la comunidad local y a quienes lo consideraban parte de la historia del lugar.
La muerte de Tomy marca el cierre de una etapa en el Bioparque de La Plata y reaviva el debate sobre el bienestar animal en cautiverio y el reconocimiento de derechos para especies consideradas cercanas al ser humano. Su historia refleja tanto la convivencia prolongada con humanos como las tensiones éticas y jurídicas que atraviesan la conservación y el trato de animales en zoológicos.



