En una fuerte movida en busca del bienestar animal, la asociación INTERCIDS, que actúa como operador jurídico por los animales, elaboró una propuesta para prohibir las granjas de pulpos en España.
En la actualidad no existe una normativa que regule este tipo de granjas. Por eso, la organización elaboró una propuesta cuyo objetivo es establecer, directamente, su prohibición.
Proponen prohibir las granjas de pulpos en España: qué consecuencias trae a los animales
«Desde que en 2021 la multinacional Nueva Pescanova anunciara su intención de instalar una granja de pulpos en España, la primera del mundo, se ha suscitado una gran contestación ciudadana que a día de hoy sigue demandando a los poderes públicos que eviten en nuestro país este tipo de actividad», argumentan desde INTERCIDS.

«Por su crueldad para los animales y por sus nocivos efectos sobre el ya deteriorado medio marino», agregan al informar sobre el proyecto.
De acuerdo con lo informado, los estudios científicos sobre los pulpos demostraron que son animales con una «gran complejidad cognitiva y conductual, memoria, curiosidad y capacidad para explorar».
Además, pueden utilizar instrumentos, resolver problemas complejos, planificar y anticiparse. La evidencia científica también indica que los pulpos pueden sufrir dolor físico y emocional, así como recordar ese sufrimiento y experimentar temor.
«Mantenerlos en cautividad es destruirlos, es incompatible con sus necesidades, sometidos a un entorno sin estímulos y con riesgo de sufrir lesiones y enfermedades», argumentan desde INTERCIDS.
La mayoría de los pulpos son solitarios por naturaleza y se documentó que en situaciones de confinamiento y hacinamiento se automutilan o se agreden entre ellos.
Por otro lado, también hay evidencia de que la falta de estimulación ambiental puede tener un impacto perjudicial en los atributos y capacidades cognitivas de este animal. Además, tampoco existe un método que permita aturdirlos antes de matarlos, sin provocarles dolor ni angustia.
Las consecuencias negativas para el medio marino
Según indican en la asociación, esto también genera consecuencias en el ambiente marino. Los vertidos de residuos y de agua recirculada al mar, alteran el medio acuático e impactan en las especies que viven en el mismo.
El uso de productos químicos y tóxicos que pueden contaminar el entorno e incluso amenazar la salud pública:
- Las emisiones de CO2 que contribuyen al efecto invernadero.
- La contaminación lumínica que afecta a diversas especies de animales.
- Los problemas derivados de los malos olores producidos por estas granjas.
- El riesgo de que pulpos criados en cautividad, con mermadas y capacidades disminuidas, sean liberados accidentalmente al mar, afectando negativamente a otros individuos y al equilibrio ecológico.

«Todas estas consecuencias negativas, sobre los animales y sobre el ya muy fragilizado medio marino, no pueden ser asumidas en favor de la explotación industrial masiva del pulpo», afirma INTERCIDS.
«Que ni resulta un alimento básico ni responde a necesidades de seguridad alimentaria que justifican su producción intensiva en granjas», agrega.
Es por eso que la asociación, integrada por jueces, fiscales, abogados, procuradores, agentes de policía y forestales, apuesta por su prohibición legal.
La propuesta: modificar la Ley de Cultivos Marinos
La propuesta de INTERCIDS, que ya fue trasladada a la Asociación Parlamentaria de Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA), consiste en modificar la Ley 23/1984, de Cultivos Marinos.
Es para prohibir la acuicultura con pulpos para consumo y otros finos productivos, así como la comercialización de pulpos procedentes de estas granjas.
Para ello, la entidad apela a la competencia del Estado para legislar de manera básica sobre protección del medio ambiente y planificación general de la economía. Además, se respetan las competencias de las Comunidades Autónomas sobre acuicultura y la gestión medioambiental.
En su propuesta, la entidad argumenta que la modificación de esta ley española es totalmente coherente con las “Directrices estratégicas para una acuicultura de la UE más sostenible y competitiva para el período 2021-2030”.
Entre ellas, la Comisión Europea indica que se deben “utilizar ingredientes en la alimentación que se obtengan de la forma más respetuosa posible con los ecosistemas y la biodiversidad».
Además, se indica que, al mismo tiempo, «resulten adecuados para garantizar la salud y el bienestar de los animales”.



