Pitbull que rescataron con una amoladora y le sacaron 500 gusanos del cuello

Hay historias de maltrato animal, aunque algunas, como esta, tienen final feliz.

Káiser, un perro pitbull, de Lanús, estuvo cerca de la muerte, abandonado, con el cogote herido y agusanado. Tuvieron que usar una amoladora para sacarlo del lugar adonde lo habían dejado. Eso fue hace poco más de dos meses. Hoy está recuperado y con un nuevo hogar.

El 13 de marzo, justo una semana antes de que se decretara la cuarentena obligatoria, llegó un pedido de ayuda a la página oficial de Facebook del Voluntariado de Lanús.

El mensaje decía que había un perro en muy mal estado encadenado a una ventana”, comienza contando Myriam Otrellado, voluntaria de Zoonosis Lanús y fundadora de la ONG Animales del Sur.

La situación era complicada. Al día siguiente se acercaron al lugar para rescatar al perro pero el panorama que encontraron era peor de lo que esperaban.

“Cuando entramos con mi amigo el perro se pudo incorporar con las pocas fuerzas que le quedaban y nos movió la cola”, recuerda Myriam.

Tenía la cadena incrustada en el cuello, al menos unos 10 centímetros y estaba lleno de moscas alrededor. No tenía ni agua para tomar”.

Mediante una amoladora fue la única forma que encontraron para cortar esa cadena clavada que estaba haciendo agonizar al animal al que, después, bautizaron Káiser.

“Apenas pudimos liberar a Káiser corrimos a la veterinaria donde le hicieron las primeras curaciones. El cuello estaba lleno de gusanos y no se podía parar por la desnutrición”, dice Myriam.

La voluntaria asegura que nunca había visto tanta cantidad de gusanos en un perro. “Se los sacamos entre todos, cerca de 500”.

La ONG le consiguó a Káiser un hogar de tránsito, pero no pudieron llevarlo porque para el momento en que estuvo en condiciones mínimas como para hacerlo, la cuarentena ya era obligatoria. Así que debió continuar su recuperación en el centro de Zoonosis Lanús.

“Todos los días los voluntarios le realizaban las curaciones”, explica Otrellado. Y continúa: “La verdad es que la recuperación fue increíble. En un mes la herida le sanó muchísimo y engordó siete kilos”.

La adopción de Káiser no fue tarea fácil. Los pitbull son una raza que genera prejuicios, temores y también malas intenciones. Aunque las peleas de perros estén prohibidas, hay quienes los quieren para hacerlos pelear.

Primero le hacemos un cuestionario a quien se postula como adoptante, para evaluarlo. Y también vamos a conocer el lugar donde estaría, para ver que las condiciones sean adecuadas“, explican en el centro.

“La adopción de Káiser fue muy especial”, agrega Myriam. “Pegó onda con Matías -dice- desde el momento cero”.

Matías tiene 25 años, vive solo en Lanús y no tenía mascotas hasta que conoció a Káiser y quiso ir a conocerlo. “Vino, lo paseó y se amaron apenas se vieron”, afirma la voluntaria.

Luego de ser castrado y vacunado, Káiser inició una nueva historia hace dos semanas junto a Matías, quien se mantiene en contacto permanente con las rescatistas de su nuevo mejor amigo para contarles el día a día.

Más allá del caso Káiser, Zoonosis Lanús tiene a su cargo otros perros que están en recuperación o esperando ser adoptados. “La cuarentena nos obligó a concretar las adopciones solo por la zona de Lanús, así evitamos circular”, dice Myriam.

Pero, a su vez, el confinamiento favoreció las adopciones. “Hay más que lo normal y creo que es porque ahora la gente tiene el tiempo para hacer la adaptación del nuevo integrante”, se alegra Otrellado.

“Historias como las de Káiser hay un montón. Sería bueno que la gente siguiera tomando conciencia y adoptando con responsabilidad”.

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