Después de numerosos y constantes reportes en más de 100 días, el tortugo Jorge ya no tiene más monitoreo satelital. Así lo informaron las autoridades de Mendoza, en donde vivió en cautiverio 38 años y se rehabilitó y preparó para volver al océano.
El sistema había permitido seguir paso a paso el recorrido del ejemplar en el Atlántico y ahora ya forma parte de su hábitat sin rastreo. La historia que ya es ejemplo regional.
El tortugo Jorge ya no tiene más monitoreo satelital
Este desenlace de su historia, registrado el 29 de julio con la última transmisión del dispositivo satelital SPOT-6, es esperable en este tipo de seguimientos, según precisaron. No representa ningún indicio negativo sobre la salud o el comportamiento del animal.
Jorge recorrió entre 3500 y 4000 kilómetros en mar abierto. Se desplazó desde su punto de liberación hasta las cálidas aguas de Brasil, en una trayectoria migratoria considerada típica para un macho adulto de su especie.

«Su capacidad de orientación, su comportamiento adecuado y su adaptación al entorno natural consolidan esta experiencia como un verdadero hito en materia de conservación marina«, expresaron las autoridades.
«La Ciudad de Mendoza celebra el éxito de este proceso, que reafirma su compromiso con el cuidado del ambiente, el bienestar animal y la ciencia aplicada al desarrollo sostenible», agregaron.
Por qué dejó de monitorearse
Desde su liberación el 11 de abril de 2025, a Jorge lo monitorearon vía satélite durante 109 días. Esto permitió registrar con precisión su comportamiento en el mar, su desplazamiento y permanencia en zonas de alimentación.
El dispositivo no volvió a emitir señal tras su ingreso a la bahía de Guanabara, el 29 de julio a las 00.58.
Según detallaron los especialistas, el corte de transmisión es habitual en este tipo de experiencias debido a factores como el agotamiento de batería, la acumulación de organismos marinos sobre el equipo (biofouling) o el desgaste de los sensores. En ningún caso implica una señal negativa sobre su estado.
«El monitoreo de Jorge no solo cumplió su objetivo, sino que superó ampliamente las expectativas«, sostuvieron. «Aportó información inédita sobre los movimientos marinos de un macho de tortuga verde, etapa muy poco documentada. Ya que, a diferencia de las hembras, los machos no regresan a tierra para anidar», afirmaron.
Su recorrido migratorio, su velocidad de desplazamiento y su rápida llegada a la costa de Brasil en apenas 18 días dan cuenta de su óptima salud, capacidad de orientación y readaptación a la vida silvestre.

La doctora Mariela Dassis, bióloga e integrante del equipo del CONICET que lideró el monitoreo, explicó que “Jorge logró orientarse, desplazarse hacia aguas cálidas y mostrar patrones esperables. Todo indica que realizó una migración típica para su especie. Sureinserción fue un verdadero éxito”.
“Sabíamos que el transmisor podía dejar de emitir en cualquier momento«, agregó. «La información que obtuvimos en estos más de 100 días es de enorme valor científico y refuerza la importancia de apostar por estos procesos”, dijo Dassis.
La historia de Jorge
Jorge pasó más de 38 años en cautiverio. Su liberación fue posible luego de casi tres años de preparación clínica, entrenamiento, simulaciones ambientales. Además, un intenso trabajo interdisciplinario en el que participaron biólogos, veterinarios, instituciones científicas, ONGs y la Ciudad de Mendoza.
Esto hizo posible la adquisición del rastreador satelital y acompañó todo el proceso. Este hito, que captó la atención y el cariño de miles de personas, demuestra que la colaboración entre ciencia, gestión pública y compromiso ciudadano puede lograr resultados excepcionales.
«La Ciudad de Mendoza agradece profundamente el interés de toda la comunidad y reitera su convicción de seguir trabajando por el bienestar de la fauna y el cuidado del ambiente«, expresaron.



