Tortugas gigantes de Galápagos: restauración genética y una esperanza de conservación para una especie en peligro

Las islas Galápagos, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, son uno de los ecosistemas más singulares del planeta. Entre sus especies más emblemáticas se encuentran las tortugas gigantes, que han enfrentado siglos de amenazas por la acción humana.

Sin embargo, los esfuerzos de conservación están dando frutos concretos, tanto en el archipiélago como en centros especializados del extranjero.

Restaurar lo perdido: el caso de la tortuga Floreana

Una especie que se creía extinta vuelve a poblar su isla gracias a híbridos genéticamente compatibles.

La llegada de europeos en el siglo XVI marcó el inicio del declive poblacional de las tortugas gigantes. El punto crítico llegó en el siglo XIX, cuando barcos balleneros las capturaban como provisiones. En 1970 comenzó una nueva etapa: la conservación activa.

Uno de los casos más notables es el de la tortuga Floreana, considerada extinta. Investigadores de Galápagos Conservancy, como el biólogo James Gibbs, detectaron genes compatibles en ejemplares del volcán Wolf, lo que permitió identificar híbridos naturales con ascendencia Floreana. Tras recolectar muestras y analizar caparazones históricos, se confirmó la viabilidad genética.

En 2015, se trasladaron 30 ejemplares híbridos al centro de crianza de Santa Cruz. Hoy, la población supera los 600 individuos, de los cuales 300 están listos para ser reintroducidos en la isla Floreana cuando comiencen las lluvias.

tortugas gigantes
Tortugas gigantes de Galápagos

Un nacimiento centenario en Filadelfia

Una tortuga gigante de Galápagos se convierte en madre por primera vez a los 100 años.

En el Zoológico de Filadelfia, una tortuga llamada Mommy dio a luz a cuatro crías hembras el pasado 27 de febrero, tras casi un siglo de vida. Junto a Abrazzo, otro residente longevo, forman parte de la especie del oeste de Santa Cruz, originaria de Galápagos.

“Este es un hito histórico”, celebró Jo-Elle Mogerman, directora del zoológico. Mommy llegó en 1932, y ha sido vista por generaciones de visitantes.

Las crías, que pesan entre 70 y 80 gramos, forman parte del Programa de Sostenibilidad (SSP) de la Asociación de Zoológicos y Acuarios de EE. UU., que busca preservar especies amenazadas. Antes de este nacimiento, solo existían 44 tortugas de esta especie en zoológicos estadounidenses.

Embajadoras de la biodiversidad y la resiliencia

Las tortugas gigantes inspiran acciones de conservación y conciencia ambiental.

“Estas crías no solo protegen la especie, sino que inspiran a salvar la vida silvestre”, destacó Rachel Metz, vicepresidenta de Bienestar Animal.

Las tortugas de Galápagos son las más grandes del mundo: los machos alcanzan los 225 kg y las hembras hasta 115 kg. Pueden vivir entre 100 y 200 años, y actualmente existen 13 especies vivas distribuidas en siete islas del archipiélago ecuatoriano.

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