VIDEO | Una “cadena humana” rescató en Río Negro a 300 delfines varados que huían de orcas

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Un día como tantos para Agustín Sánchez transcurría en su lugar en el mundo, al norte de la Patagonia, en Puerto San Antonio Este, a 65 kilómetros de Las Grutas, Río Negro. Allí, tiene un parador donde organiza salidas de avistamiento de fauna marina en el Golfo San Matías con su embarcación. Este martes al mediodía, mientras volvía con turistas de hacer una recorrida, lamentaba que no habían logrado ver delfines, que suelen acompañar al semirrígido.

Cuando se acercaba a la orilla, notó que un grupo de delfines había ingresado al “piletón” que se forma cuando baja la marea, entre el muelle y el puerto de aguas profundas. En ese momento, notó que algo andaba mal. En su recorrida, habían logrado ver orcas que se encontraban en las cercanías y la posibilidad de una escena trágica si los delfines no podían salir y morían varados durante la noche, como años atrás cuando hallaron más de 60 delfines que huían de las orcas.

Así, según contó, pasaron horas hasta que anocheció, subió la marea y no quedaba ninguno en el “piletón”. “Nos daba mucho miedo que pasara lo de hace dos años. Y una imagen que me quedó grabada: los delfines que lograban pasar no se iban, se quedaban esperando al resto del grupo. Era impresionante ver eso. Había muchas madres con sus crías. Saltaban de felicidad cuando volvían a estar juntos. No me lo olvido más”, agregó Agustín sobre el rescate de los delfines a fuerza de voluntad y por la velocidad del rescate.

Vecinos y turistas trabajando en el rescate de los delfines
Vecinos y turistas trabajando en el rescate de los delfines

A diferencia de aquella vez, estos delfines huyeron a plena luz del día y hubo margen para actuar. Sánchez optó por guiarlos, con su embarcación, nuevamente rumbo al mar, pero no hubo caso. Entonces, entendió que sería necesaria ayuda externa para poder rescatarlos y alertó a las autoridades: Prefectura, el municipio, los guardas ambientales, también al Instituto de Biología Marina, investigadores de la Escuela Superior de Ciencias Marinas (Escimar) y el Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos “Almirante Storni” (Cimas).

Luego de amarrar, se dispuso a armar una cadena humana que permitió a los delfines volver al mar y que no quedaran varados: “Cuando un delfín queda varado lo ideal es sacarlo con una camilla con agujeros para las aletas, que no teníamos. Pero como los agarramos antes de que quedaran en seco, el peso se alivianaba y podíamos empujarlos al agua. Estaba con mi hijo Juan Martín de 14 años y un amigo de él. Yo, a mis 50, quedé de cama. Se sumaban turistas y vecinos a la gente de Prefectura, la municipalidad, los guardas ambientales y del Instituto de Biología Marina. Fue un poco desprolijo todo, podemos aprender todos para que se coordine mejor el trabajo, pero miremos lo bueno: logramos que pasaran por el canal”, relató Sánchez.

 

 

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