La representación precisa de la forma de la Tierra es conocida como Geoide, un modelo que combina principios físicos y matemáticos influenciados por la gravedad. Esta figura no es perfectamente esférica ni geométrica, sino que adquiere una forma irregular debido a las variaciones de masa en el planeta, detectadas por misiones espaciales internacionales.
El Geoide: Comprendiendo la Auténtica Forma de la Tierra
Según Michael Watkins del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, estas irregularidades se deben a la distribución desigual de materiales en el interior de la Tierra, que afecta su campo gravitatorio creando «colinas» y «valles».
El Geoide se define en geodesia como una superficie equipotencial del campo gravitatorio terrestre, un modelo que integra la gravedad, a menudo ignorada en representaciones geométricas simplistas.
Para cartografiar con precisión este campo gravitacional, la NASA y otras agencias internacionales han lanzado misiones como GRACE (Experimento de Recuperación de la Gravedad y el Clima), destacando la importancia de modelos exactos para entender nuestro planeta.
En una popular ilustración de la NASA, la Tierra se presenta bajo una forma exagerada de «papa abollada» para destacar las pequeñas variaciones gravitacionales que, en su escala real, son imperceptibles al ojo humano.
Un informe del Sistema de Datos de Observación de la Tierra explica que la distribución desigual de masa, como rocas, magma y agua, genera fluctuaciones gravitacionales que impactan directamente en la forma del Geoide.
Estas diferencias de masa y densidad en el interior terrestre crean áreas de gravedad más intensa, formando «colinas», y zonas con menor atracción que resultan en «valles».
Geoide vs. Elipsoide: Realidad Física y Modelos Matemáticos
Contrario al Geoide, el elipsoide es una figura geométrica idealizada y suave, similar a un balón de fútbol americano, utilizada frecuentemente para cálculos matemáticos debido a su simplicidad.
Mientras que el elipsoide es matemáticamente perfecto, el Geoide refleja la forma que la superficie del agua de los océanos adoptaría en estado de reposo, considerando las fuerzas gravitatorias.
Por lo tanto, la diferencia entre ambos modelos radica en que el Geoide toma en cuenta la distribución real de masa y densidad bajo la Tierra, afectando cómo se distribuye el agua en su superficie.



