Cinco estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) lograron posicionarse entre los cinco mejores equipos en la competencia internacional CanSat, que simula una misión aeroespacial real. Su propuesta: un satélite de madera, equipado con sensores electrónicos, semillas, agua y un huevo de gallina como carga biológica.
Detrás del proyecto Hornero, bautizado en honor al ave nacional argentina, hay un proceso de aprendizaje autodidacta, colaboración interdisciplinaria y un fuerte compromiso con la educación pública.
La competencia CanSat, organizada por el Programa Espacial Universitario de la UNAM, reunió a más de 100 equipos de universidades de todo el mundo, con 40 finalistas en la etapa decisiva en Ciudad de México.
Los representantes argentinos fueron: Clara Telesca, Pedro Monczor, Pilar Risso, Santiago Pérez Garber y Juan Valle, todos estudiantes de Física y Química en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Diseño del satélite de madera y objetivos científicos
El satélite Hornero debía cumplir con requisitos específicos:
- Dimensiones: No superar los 20 cm de altura.
- Materiales: Construcción en madera.
- Capacidades tecnológicas: Sensores para medir velocidad, aceleración, temperatura, presión y dióxido de carbono.
- Sistema de descenso: Autogiro impreso en 3D, desde 400 metros de altura.
Además, incluyó una carga biológica, compuesta por:
- Huevo de gallina.
- Semillas endémicas.
- Agua, que debían resistir el impacto del lanzamiento.
El objetivo técnico era recopilar datos atmosféricos en tiempo real y transmitirlos a una estación terrena.
Desafíos y avance en la competencia
El equipo avanzó en cada fase del certamen:
- Segunda ronda: Cuartos entre 65 equipos.
- Tercera evaluación: Quintos entre 49 equipos.
- Clasificación de lanzamientos: Puntaje de 98.2, posicionándolos segundos y asegurando su pase a la final.
Gracias a este desempeño, la Facultad de Exactas gestionó el financiamiento del viaje, permitiendo a los estudiantes representar al país en México.
Trabajo interdisciplinario y tecnología aplicada en el satélite de madera
El satélite Hornero simula un modelo real a escala, incorporando sistemas como:
- Energía y telemetría.
- Sensores y placas electrónicas.
- Diseño estructural con piezas en impresora 3D.
Cada etapa del diseño se basó en investigaciones propias, ensayos y pruebas, integrando saberes de carpintería, electrónica y programación.
Impacto educativo y reconocimiento internacional
Los cinco integrantes del equipo iniciaron su pasión por la ciencia espacial en el Colegio Nacional Buenos Aires, donde se conocieron.
El proyecto requirió:
- Apoyo de docentes y técnicos.
- Respaldo de tutores, como Gonzalo Ciaffone.
- Autogestión en la construcción, con materiales reciclables y computadoras de vuelo seleccionadas.
El resultado final dejó a Hornero en el quinto puesto global, pero la verdadera recompensa fue haber demostrado la capacidad de la universidad pública y la autonomía científica de sus estudiantes.
CanSat: una misión aeroespacial a escala
La competencia CanSat, con más de una década de trayectoria, busca:
- Fomentar la formación técnica.
- Promover la vocación científica.
- Integrar física, ingeniería, electrónica y diseño industrial.
Los estudiantes debieron justificar cada decisión técnica, presentar documentación rigurosa y demostrar funcionamiento de cada subsistema, replicando el proceso de evaluación de la industria espacial.
El éxito de Hornero en CanSat demuestra que una idea nacida entre amigos, impulsada por el conocimiento y la dedicación, puede convertirse en una verdadera aventura aeroespacial.



