Durante era más fría del planeta, hace entre 635 y 720 millones de años, cuando nuestro planeta estuvo casi totalmente cubierto de hielo, la vida no desapareció: encontró refugio en diminutos charcos de agua derretida sobre la capa de hielo ecuatorial.
Así lo sugiere una investigación publicada en Nature Communications y liderada por un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
El estudio propone que esos microambientes líquidos permitieron la supervivencia de eucariotas —organismos complejos que más tarde darían origen a plantas, animales y seres humanos— durante las glaciaciones extremas conocidas como «Tierra Bola de Nieve».
Una hipótesis respaldada por los hielos de la Antártida
Para investigar esta posibilidad, los científicos analizaron estanques actuales de deshielo en la plataforma de hielo McMurdo, en la Antártida, una región descrita desde principios del siglo XX como un paisaje de «hielo sucio». Las condiciones allí —capas delgadas de hielo, polvo oscuro y temperaturas cercanas al punto de congelación— se consideran análogas a las del ecuador congelado de la Tierra primitiva.
En todos los estanques analizados, el equipo encontró una notable diversidad de vida eucariota, lo que sugiere que la biodiversidad puede florecer incluso en ambientes extremos. Además, descubrieron que la composición química del agua influía directamente en las comunidades microbianas presentes.
«Estos estanques no solo son hábitats viables, sino que demuestran una sorprendente capacidad para sostener vida compleja y diversa», explicó Fatima Husain, autora principal del estudio. «Es una historia de resiliencia biológica: incluso cuando el planeta parece estar en pausa, la vida encuentra el modo de persistir».
Un rompecabezas paleoclimático con implicancias modernas
El concepto de Tierra Bola de Nieve describe una época con temperaturas medias de -50 °C y una capa de hielo planetaria casi total. La gran pregunta científica ha sido: ¿Cómo sobrevivió la vida durante millones de años en ese contexto hostil?
Este estudio ofrece una posible respuesta concreta, al proponer que pequeñas zonas ecuatoriales de agua líquida actuaron como refugios térmicos para formas de vida avanzadas. Los resultados refuerzan la idea de que la evolución biológica puede adaptarse a condiciones extraordinariamente adversas.
Ecos de la era más fría del planeta en otros mundos
El descubrimiento también reaviva el interés por la exploración astrobiológica. Si la vida sobrevivió en charcos sobre hielo ecuatorial hace más de 700 millones de años, quizás procesos similares estén ocurriendo en lunas heladas como Europa (Júpiter) o Encélado (Saturno).
«Este trabajo amplía nuestra comprensión de la resiliencia biológica y puede guiar futuras misiones en busca de vida más allá de la Tierra», concluyen los autores.
Foto de portada: Roger Summons



