En el sur de Ecuador, un equipo de investigadores identificó una nueva especie de rana de cristal en la Reserva Biológica El Quimi, dentro de la Cordillera del Cóndor. Este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la biodiversidad andina y resalta la importancia de conservar estos ecosistemas montañosos, considerados “mundos ocultos” para la ciencia.
La especie fue bautizada como Nymphargus dajomesae, en homenaje a Neisi Dajomes, la primera mujer ecuatoriana en ganar una medalla de oro olímpica en levantamiento de pesas durante los Juegos de Tokio 2020. El gesto une ciencia y sociedad, reconociendo a una figura que inspira a nuevas generaciones.
Características de la nueva especie
Las ranas de cristal pertenecen a la familia Centrolenidae, conocidas por su piel translúcida que permite observar órganos internos. La Nymphargus dajomesae se distingue por:
- Dorso verde uniforme con textura rugosa.
- Membrana blanca que recubre corazón, esófago, estómago y riñones.
- Machos adultos de entre 21 y 27 mm de longitud.
- Canto breve, similar a un clic, repetido unas 34 veces por minuto a una frecuencia de 4.154 Hz.
- Ausencia de espinas en los brazos, rasgo que la diferencia de especies cercanas.
El análisis genético sugiere que esta rana se originó en el Plioceno, hace unos 4,5 millones de años, formando parte de un clado con otras especies andinas como N. buenaventura y N. griffithsi.

Biodiversidad y contexto de conservación
Ecuador alberga 21 especies de Nymphargus, 11 de ellas endémicas. La Cordillera del Cóndor es un punto crítico de diversidad: en expediciones realizadas entre 2017 y 2018, más del 85% de los anfibios observados eran desconocidos para la ciencia.
Sin embargo, la región enfrenta amenazas como la deforestación y la minería a gran escala, que reducen las poblaciones locales de anfibios. El primer ejemplar de Nymphargus dajomesae fue hallado cerca de una zona agrícola y minera, lo que subraya la fragilidad de su hábitat.
Actualmente, la especie está clasificada como “Datos Insuficientes” en la Lista Roja de la UICN, ya que no se conoce el tamaño ni la dinámica de sus poblaciones. Los investigadores recomiendan continuar con inventarios biológicos y reforzar la conservación en la Cordillera del Cóndor.
Importancia ecológica y cultural
La rana de cristal cumple un rol esencial en los ecosistemas andinos:
- Indicador de salud ambiental, ya que los anfibios son sensibles a cambios en el hábitat.
- Conexión cultural y simbólica, al vincular el hallazgo con una deportista que representa resiliencia y orgullo nacional.
- Refuerzo de la conservación, al visibilizar la riqueza biológica de una región amenazada por actividades extractivas.
El descubrimiento de la Nymphargus dajomesae no solo aporta al conocimiento científico, sino que también genera conciencia sobre la necesidad de proteger los ecosistemas andinos. Al unir ciencia, cultura y conservación, este hallazgo se convierte en un símbolo de esperanza para la biodiversidad ecuatoriana y para las comunidades que dependen de la salud de sus bosques.



