Los entornos extremos de la Tierra son los más favorables para que surjan nuevas especies

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Las regiones tropicales albergan muchas de las especies del mundo y los científicos las consideran puntos críticos debido a su inmensa diversidad biológica. Sin embargo, debido a un muestreo limitado de las especies, el conocimiento de la diversidad tropical sigue siendo incompleto, lo que dificulta a los investigadores responder a preguntas fundamentales en torno a los mecanismos que impulsan y mantienen la diversidad.

En un artículo publicado en Science, un equipo internacional de científicos ha producido la primera filogenia o relación de parentesco completa a nivel de especie de un grupo importante de aves tropicales conocidas como paseriformes suboscinas. Los paseriformes son el orden más grande de aves y están entre los órdenes más diversos de vertebrados terrestres. El grupo de las suboscinas incluye más de 1.306 especies, aproximadamente un tercio de la población aviar total del Neotrópico.

El equipo internacional de científicos codirigido por Gustavo A. Bravo, de la Universidad de Harvard, y Michael Harvey, de la Universidad de Texas El Paso, reunió un gran conjunto de datos de 1.940 muestras genéticas de suboscinas, que representan el 98’5 por ciento de las 1.306 especies que se conocen.

Las muestras se obtuvieron de especímenes presentes en 21 museos de todo el mundo. Los científicos comenzaron a recolectar muestras genéticas en estos museos hace aproximadamente 40 años. A partir de marcadores genéticos, el equipo describió la historia evolutiva y obtuvo nuevos conocimientos sobre los mecanismos que impulsan la diversidad de especies, según la información de la Universidad de Harvard recogida por DiCYT.

El trabajo comenzó en 2012 cuando instituciones de América del Norte y del Sur se unieron para construir una filogenia a nivel de especie de las suboscinas utilizando datos genómicos. Bravo y Harvey eran investigadores postdoctorales que trabajaban en el proyecto en ese momento. El trabajo se volvió cada vez más urgente a medida que estas mismas regiones tropicales que albergan y producen tal diversidad se vieron sometidas a una creciente presión humana y un declive en las especies.

Una paradoja de la diversidad

El estudio también reveló una paradoja en la diversidad de las suboscinas: las nuevas especies se forman más rápido en áreas a las que los investigadores se refieren como “puntos fríos” en lugar de como “puntos calientes”.

Los “puntos fríos” no son realmente fríos en temperatura, pero son lugares como los desiertos y las cimas de las montañas que están menos poblados, lo que permite a las especies tener la oportunidad de evolucionar. Por el contrario, los “puntos calientes” son el resultado de la acumulación gradual de especies durante un largo período de tiempo. Esta paradoja es un concepto relativamente nuevo sugerido por estudios recientes que comparan regiones tropicales con regiones templadas. Este trabajo es el primero en evidenciar esta paradoja utilizando una filogenia completa a nivel de especie de un grupo que se encuentra principalmente en los trópicos.

“Esto significa que los esfuerzos de conservación para salvar el paisaje tropical que cambia rápidamente deben enfocarse no solo en la Amazonia, rica en especies, sino también en regiones que son menos diversas, pero que contribuyen de manera decisiva a la generación de nuevas especies”, asegura uno de los autores principales, Robb Brumfield de la Universidad Estatal de Luisiana. “Por ejemplo, la fría puna azotada por el viento de la Cordillera de los Andes”.

“Pudimos realizar este proyecto gracias al arduo trabajo de numerosos científicos locales que han dedicado sus vidas a estudiar y preservar esta diversidad”, agrega Bravo. Las muestras provienen de especímenes presentes en museos que datan de finales del siglo XVIII y principios del XIX, lo que ha permitido la inclusión de especies raras, en peligro de extinción y extintas.

Hoy, ocho años después de que comenzara el proyecto, el equipo investigador ha crecido enormemente. Muchos de los investigadores involucrados en el estudio son de América Latina (Colombia, Brasil, Uruguay y Venezuela), en concreto, de instituciones como el Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo (Brasil), la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Central de Venezuela o el Museo Paraense Emílio Goeldi (Brasil).

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