Un estudio del Departamento de Microbiología de la Universidad de Málaga y del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’ (IHSM) demostró que la agricultura ecológica puede favorecer la resistencia natural de los cultivos frente a la sequía.
Tras décadas de manejo sin químicos, los suelos enriquecen comunidades microbianas beneficiosas, especialmente bacterias del género Bacillus, que actúan como un “escudo protector” para las plantas.
Los resultados, publicados en la revista npj Biofilms and microbiomes del grupo Nature, muestran que los suelos ecológicos presentan una mayor abundancia de estas bacterias, capaces de sobrevivir en condiciones extremas y mejorar el estado fisiológico de las plantas bajo estrés hídrico.
Comparación de sistemas agrícolas
El estudio analizó dos campos de aguacates en la Axarquía (Málaga):
- Cultivo ecológico: sin químicos, con materia orgánica y más de 20 años de manejo sostenible.
- Cultivo convencional: con fertilizantes y prácticas intensivas.
La comparación de la rizosfera reveló diferencias clave en las propiedades fisicoquímicas y en la composición microbiana. En laboratorio, los investigadores comprobaron que las bacterias aisladas del género Bacillus mejoraban el crecimiento de las plantas en condiciones de sequía.
Beneficios de la agricultura ecológica
- Reducción de químicos: menor uso de fertilizantes sintéticos.
- Bioinoculantes naturales: productos formulados con microorganismos beneficiosos que fortalecen el suelo.
- Resiliencia climática: cultivos más resistentes en zonas secas del sur de España.
- Protección de ecosistemas: prácticas sostenibles que evitan la degradación del suelo.
“No solo se trata de cultivar plantas, sino también de gestionar y entrenar los microorganismos del suelo”, señaló el profesor José A. Gutiérrez Barranquero, coautor del estudio.

Prevención de la sequía: acciones estratégicas
La investigación se conecta con un desafío global: garantizar la seguridad alimentaria y mitigar los efectos de la crisis climática. Prevenir la sequía es más económico y efectivo que actuar en emergencias. Las medidas clave incluyen:
- Conservación del agua: reparar fugas, instalar dispositivos de bajo flujo, reutilizar agua doméstica y recolectar agua fría de la ducha.
- Eficiencia agrícola: riego por goteo, labranza mínima y semillas tolerantes a la sequía.
- Protección de cuencas: reforestación con especies nativas, evitar quemas y reducir contaminación de ríos.
- Innovación y gestión: invertir en desalación, reutilización de aguas residuales, recarga de acuíferos y digitalización de redes urbanas.
Implicaciones globales
El hallazgo de la UMA y el IHSM, junto con la colaboración del investigador Kevin M. Bretscher de la Universidad de Leiden, refuerza la idea de que la resiliencia agrícola comienza bajo tierra. La gestión de microorganismos del suelo puede ser una herramienta decisiva para enfrentar la sequía, reducir pérdidas económicas y proteger la seguridad alimentaria en regiones vulnerables.
La agricultura ecológica no solo produce alimentos más sostenibles, sino que también fortalece la capacidad de los cultivos para sobrevivir al cambio climático. La clave para resistir la sequía podría estar en los microorganismos invisibles que habitan el suelo, transformando la manera en que concebimos la producción agrícola y la gestión de recursos naturales.



