El Arca de Noé, un fascinante enigma histórico, podría haber sido ubicado en un mapa del siglo XVI. Este antiguo planisferio, creado por el cartógrafo italiano Urbano Monte en 1587, parece haber señalado el lugar exacto donde descansaría la emblemática embarcación bíblica, mucho antes de las exploraciones tecnológicas actuales en el Medio Oriente.
Esta notable pieza de geografía renacentista permaneció oculta a la vista del público durante siglos.
El enigma del Arca de Noé y el mapa de Urbano Monte
El mapa en cuestión es el mapamundi más grande conocido de su época, elaborado por Monte. Este planisferio destaca por sus detalladas ilustraciones de continentes, tierras inexploradas y seres mitológicos.
Sin embargo, lo que más llama la atención es una pequeña representación del Arca de Noé en las montañas de Ararat, en la actual Turquía. Esta ubicación coincide con la narración del Génesis 8:4, donde se describe el descanso del Arca.
La creación de Monte surge durante la Era de los Descubrimientos, un periodo marcado por exploraciones intensivas hacia América y Asia, redefiniendo los mapas de la época. Su obra rompe con lo convencional de aquellos tiempos en varios aspectos únicos.
Estructura monumental: El mapa original está compuesto por 60 hojas individuales, que al unirse forman una imagen circular de casi tres metros de diámetro. Perspectiva del Ártico: Monte eligió una perspectiva polar norte, ubicando el Ártico en el centro del mundo.
Influencia oriental: Se cree que Monte se inspiró tras la visita de una delegación japonesa a Milán en 1585, lo que le brindó nuevas perspectivas globales. Acceso público: El mapa está disponible para su consulta en el Centro Cartográfico David Rumsey de la Universidad de Stanford.
La ilustración del Arca coincide con la formación Durupınar, un montículo en forma de barco a 29 kilómetros al sur del monte Ararat. Descubierto a mediados del siglo XX, su tamaño es similar al descrito en las escrituras bíblicas, lo que alimenta el debate sobre su origen.
Investigadores han usado tecnología avanzada para estudiar esta formación, descubriendo detalles que sugieren una estructura no natural. Las exploraciones con georradar han identificado túneles y espacios que podrían reflejar la disposición descrita en la Biblia.
Además, la termografía infrarroja ha revelado una silueta continua con forma de casco bajo tierra, aunque este hallazgo sigue siendo objeto de escepticismo entre los científicos.



