La construcción en seco se afianza en Argentina como un método innovador que promueve eficiencia energética, reduce el impacto ambiental y mejora la calidad de vida. Este sistema, que elimina el uso de agua durante la obra, acelera los tiempos de edificación y optimiza el confort térmico, posicionando al país como un referente regional en esta tendencia.
El crecimiento de este modelo constructivo está impulsado por la incorporación de materiales reciclables como el acero y aislantes térmicos de alta eficiencia. Estas soluciones permiten construir viviendas que consumen hasta un 60% menos de energía en calefacción y refrigeración, favoreciendo un menor impacto en el ambiente.
El sistema Steel Framing, una de las variantes más utilizadas, destaca por su capacidad para integrar gruesos espesores de aislantes, minimizar puentes térmicos y lograr una envolvente hermética. Gracias a ello, las casas construidas con este método mantienen interiores más frescos en verano y cálidos en invierno.
Además, la precisión del montaje y el uso de componentes industrializados evitan filtraciones de aire y humedad, lo que garantiza ambientes interiores saludables y sin riesgo de aparición de moho, cuidando así la salud de los habitantes.

Argentina, a la vanguardia de la construcción sustentable
El auge de la construcción en seco es evidente. En los últimos años, la adopción del Steel Framing creció más del 90 % en el país, superando al ritmo de la construcción tradicional. Solo en 2024, más de 14.000 viviendas fueron proyectadas bajo este sistema, consolidando una tendencia que avanza hacia un modelo más sostenible.
El crecimiento se observa en barrios residenciales y sectores de baja y media densidad, donde se valoran sus beneficios ambientales, económicos y de confort. En un contexto global donde la eficiencia energética es una prioridad, Argentina sigue apostando fuerte por alternativas de bajo impacto ambiental.
Las previsiones señalan que en los próximos cinco años, la construcción en seco superará en crecimiento al promedio del sector, impulsada por una mayor conciencia socioambiental y la necesidad de soluciones habitacionales adaptadas al cambio climático.

Otras opciones para construir cuidando el planeta
La construcción sostenible abarca diferentes alternativas, todas enfocadas en reducir la huella ambiental sin resignar calidad. Entre ellas se destacan los sistemas modulares, que utilizan piezas prefabricadas y minimizan los residuos de obra, y la bioconstrucción, que emplea materiales naturales como tierra, madera y fibras vegetales.
También se imponen las casas pasivas, diseñadas para consumir la mínima energía posible gracias a su orientación, aislamiento y hermeticidad. Estas construcciones optimizan la entrada de luz natural y el uso de energías renovables, disminuyendo su impacto ecológico.
La elección de materiales reciclados o reciclables y el uso de energías limpias en los procesos productivos son claves para lograr edificaciones verdaderamente amigables con el ambiente. Con estas opciones, la construcción puede transformarse en un aliado del desarrollo sostenible, sin dejar de lado la calidad, la seguridad y el confort.



