El boom del rugby en Chile está impulsando una transformación inédita de sus canchas en espacios sustentables. La creciente demanda de infraestructura resistente y segura llevó a clubes y estadios a reemplazar los químicos tradicionales por modelos de economía circular, basados en compost orgánico de alta calidad.
Este cambio busca no solo optimizar el césped y reducir el consumo de agua, sino también elevar los estándares de seguridad para los jugadores, en un contexto donde el rugby se consolida como deporte de alta exigencia.
Experiencias pioneras
El modelo, impulsado por Chicureo Sustentable, ya demostró su eficacia en el fútbol profesional y amateur:
- Estadio Santa Laura: aplicación de 25 m³ de mezcla especializada con 3 toneladas de compost puro.
- Liga San José (Lampa): intervención de 140 m³ con 27 toneladas de compost, equivalente a revalorizar la carga de 4 camiones recolectores de basura.
Tras validar el modelo en el fútbol, la innovación dio el salto al rugby. Clubes tradicionales como All Brads y Stade Francais incorporaron estas soluciones en sus canchas, mejorando la densidad del césped, reduciendo el riego y aumentando la seguridad en los impactos.

La ciencia detrás del compost
El éxito depende de la precisión agronómica. El compost debe estar maduro y bien formulado para aportar nutrientes de manera segura. Según Felipe Molinare, director ejecutivo de Chicureo Sustentable:
“No basta con aplicar cualquier tierra. La mezcla tiene que estar bien formulada, con las proporciones y granulometría adecuadas para lograr buena aireación, retención de humedad y contacto con la semilla”.
Chicureo Sustentable y la economía circular
Desde 2010, Chicureo Sustentable transforma podas y restos vegetales en compost de alta calidad, evitando la quema de residuos y revitalizando suelos agotados. Su impacto se refleja en:
- Revalorización de residuos: ramas y hojas convertidas en nutrientes esenciales.
- Alianzas municipales: colaboración con Providencia, Renca, Ñuñoa, Zapallar y Vitacura, dentro de la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO).
- Educación ambiental: promoción del compostaje domiciliario y huertas agroecológicas.
- Impacto climático: reducción de emisiones de metano al desviar materia orgánica de vertederos.
El compost de Chicureo puede ser hasta tres veces más rico en nutrientes, contribuyendo a la regeneración de suelos y a la mitigación del cambio climático.
El rugby chileno no solo vive un auge deportivo, sino también una revolución sustentable en sus canchas. La incorporación de compost y economía circular demuestra que el deporte puede ser motor de innovación ambiental, generando beneficios en seguridad, ahorro hídrico y regeneración de suelos.
La experiencia de Chicureo Sustentable marca un camino claro: transformar residuos en vida y futuro, integrando deporte, ciencia y sostenibilidad en un mismo proyecto.



