La Escuela Nicolás Luna, de General Alvear (Mendoza), recibió un premio internacional en la sexta edición de Smart Green Planet por su proyecto Green Maze, un laberinto construido con botellas plásticas recicladas.
Entre más de 100 propuestas de España y Latinoamérica, el trabajo mendocino fue uno de los más votados y compartió reconocimiento con iniciativas de Perú y España.
“Somos la única escuela de Mendoza y de Argentina que recibió este reconocimiento internacional”, celebró la docente Daniela Gómez en dialogo con el portal Diario Uno, quien acompañó a los estudiantes en el proceso.
Cómo nació la idea
El proyecto surgió en 2024 como parte de una propuesta de Aprendizaje Basado en Problemas. Los alumnos debían identificar una problemática ambiental en su entorno y diseñar una solución innovadora. Tras observar calles, canales y espacios públicos, detectaron que las botellas plásticas eran un problema recurrente.
La respuesta fue creativa: transformar ese residuo en un espacio educativo y recreativo. Así nació Green Maze, un laberinto ecológico que combina juego, concientización y reutilización de materiales.
Organización y trabajo en equipo
Los estudiantes se dividieron en comisiones según sus habilidades:
- Redacción de informes.
- Exposición oral y difusión en redes sociales.
- Diseño de videos e ilustraciones.
- Presupuestos y logística.
El uso de plataformas colaborativas permitió coordinar avances y desarrollar competencias clave como organización, comunicación y resolución de problemas.
Reconocimiento internacional
El proyecto fue seleccionado para competir en Smart Green Planet, que reunió a más de 600 alumnos y un centenar de propuestas ambientales. Tras superar la evaluación de especialistas, llegó la etapa de votación popular.
La comunidad se movilizó: estudiantes, docentes, familias y la Municipalidad difundieron la iniciativa en redes sociales. El resultado fue contundente: 944 votos, convirtiéndose en el proyecto más apoyado de la convocatoria.

De la idea a la realidad
Gracias a un premio departamental previo, la construcción del laberinto comenzará en el Parque Luna, un espacio verde emblemático de Alvear Oeste. La estructura combinará materiales tradicionales con botellas recicladas y estará pensada para niños de entre 4 y 11 años, estimulando habilidades como orientación y resolución de problemas.
“Queríamos crear un espacio diferente, que transmitiera un mensaje sobre el cuidado del ambiente y la reutilización de residuos”, explicó Gómez.
Impacto comunitario y educativo
El Green Maze no será solo un juego:
- Educación ambiental: enseñar que los residuos pueden tener una segunda vida.
- Conciencia colectiva: involucrar a la comunidad en la recolección de botellas y en la construcción.
- Símbolo local: un espacio permanente que represente la creatividad y compromiso de los jóvenes de Alvear.
Lo que comenzó como una actividad escolar se transformó en un referente internacional de sostenibilidad.
El proyecto Green Maze demuestra que la innovación y el compromiso juvenil pueden generar cambios reales, convirtiendo un problema ambiental en una oportunidad para educar, jugar y construir comunidad.
Fuente: Diario Uno



