La empresa estatal CANME San Juan recibió la licencia oficial de la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME) para iniciar el cultivo de cáñamo industrial. La autorización marca un punto de inflexión en la estrategia provincial, que busca reconvertir su industria del cannabis hacia un modelo productivo más sostenible y con amplias aplicaciones ecológicas.
El nuevo enfoque prioriza la producción de cáñamo, una planta versátil con múltiples usos industriales: desde textiles y materiales de construcción hasta papel, bioplásticos, alimentos y cosméticos naturales. Con esta licencia, San Juan se suma a la tendencia mundial de aprovechar el potencial ambiental y económico del cáñamo como recurso renovable.
La iniciativa también representa un cambio de rumbo tras la paralización del desarrollo del cannabis medicinal en el país. Mientras el marco nacional continúa limitado, CANME decidió diversificar su horizonte y posicionarse como referente en una industria de bajo impacto ambiental, alto valor agregado y generación de empleo local.
La empresa estatal cuenta con 900 hectáreas en Campogrande del Acequión (Sarmiento), donde ya se prepara la primera siembra experimental. Este espacio será clave para determinar las condiciones agronómicas más adecuadas y sentar las bases de una futura producción industrial sustentable.

Un cultivo que combina ciencia, empleo y sostenibilidad
El proyecto se inicia con un ensayo agronómico destinado a estudiar el comportamiento del cáñamo bajo las condiciones climáticas de San Juan. Se trabajará con genéticas provenientes de Mendoza, buscando definir densidades de siembra, rendimiento de fibra y niveles de CBD en las flores.
El objetivo de esta primera etapa es científico: determinar el manejo óptimo del cultivo y evaluar la calidad de los productos derivados. A diferencia del cannabis medicinal, el cáñamo industrial se aprovecha principalmente por su fibra, su semilla y su versatilidad como materia prima biodegradable.
Los cultivos se realizarán en pequeñas parcelas orgánicas certificadas, siguiendo prácticas agrícolas sostenibles que priorizan la conservación del suelo y el uso eficiente del agua. Este enfoque garantiza una producción limpia, sin agroquímicos, y con un impacto ambiental mínimo.
Además, el proyecto se enmarca en la visión de una economía circular, donde los subproductos agrícolas pueden reintegrarse a la cadena productiva o servir de base para nuevos materiales ecológicos. Así, cada etapa del proceso contribuye a reducir residuos y emisiones.

Cáñamo industrial, un recurso con diversos beneficios
El cáñamo es una de las plantas más sostenibles del planeta. Crece rápido, requiere poca agua y mejora la salud del suelo al capturar grandes cantidades de dióxido de carbono. Su cultivo puede funcionar como una herramienta natural contra el cambio climático, mientras impulsa la economía verde regional.
Entre sus ventajas ecológicas, se destaca su capacidad de regenerar terrenos degradados, su uso como bioplástico compostable y su potencial como fuente de biomasa renovable. Además, cada hectárea de cáñamo puede absorber hasta 15 toneladas de CO₂, superando ampliamente a cultivos convencionales.
En el plano económico, la industria del cáñamo abre oportunidades para emprendimientos locales, cooperativas y pymes, fomentando la diversificación productiva y la creación de empleos verdes. Su versatilidad lo convierte en un recurso clave para el desarrollo regional sostenible.
Finalmente, el proyecto de CANME no solo refuerza la innovación agronómica, sino que también posiciona a San Juan como pionera en el uso integral del cannabis industrial en Argentina. La transición hacia el cáñamo no es solo una decisión empresarial, sino un paso firme hacia un modelo productivo que prioriza el equilibrio entre progreso, naturaleza y bienestar social.



