Desde el este de África, prácticas como la fabricación artesanal de calzado con neumáticos reciclados son una expresión tradicional de ingenio en países como Ruanda y Kenia.
En Sudán del Sur, sin embargo, esta actividad ha tomado un giro vital: se ha convertido en una solución frente a la profunda crisis económica que golpea al país y deja a miles de ciudadanos luchando por cubrir sus necesidades básicas.
Con los ingresos petroleros mermados, el Estado sursudanés acumula meses de retraso en el pago de salarios, afectando a funcionarios, docentes y militares por igual.
En este contexto de inestabilidad fiscal, surgen alternativas como las sandalias hechas de caucho reciclado, que se comercializan en mercados callejeros como una opción accesible frente a los altos costos del calzado convencional.
Petróleo, conflicto y desintegración del tejido económico
Desde 2023, la libra sursudanesa ha experimentado una devaluación acelerada frente al dólar, producto de las interrupciones en la exportación de crudo, provocadas por la guerra civil en el vecino Sudán, por donde transita el oleoducto clave de transporte energético.
Sudán del Sur depende del petróleo para más del 90 % de su presupuesto anual, y la paralización temporal de las ventas internacionales de crudo este año intensificó la fragilidad macroeconómica. Aunque el gobierno anunció en junio la reanudación de las exportaciones tras la reparación del ducto, el impacto sobre la vida cotidiana persiste.

La economía nacional acumula cinco años consecutivos de contracción, afectada por la confrontación política entre el presidente Salva Kiir y su vicepresidente Riek Machar, actualmente bajo arresto domiciliario por cargos de subversión.
A esto se suma una inflación galopante, que ha convertido bienes esenciales como el calzado de cuero en artículos inaccesibles para gran parte de la población.
El reciclaje funcional se vuelve símbolo de resistencia comunitaria
El Banco Mundial estima que cerca del 80 % de los 11 millones de habitantes viven por debajo de la línea de pobreza, y enfrentan inseguridad alimentaria severa.
En ese marco, el calzado hecho a mano con neumáticos desechados, que anteriormente era una expresión cultural, hoy se torna una alternativa de subsistencia en un país con alto desempleo y limitada actividad formal.
Las chanclas y sandalias de caucho reciclado, vendidas en puestos informales, se convierten en símbolos de resistencia comunitaria, demostrando cómo la creatividad puede florecer incluso en entornos devastados por la crisis.
Fotos: AP



