Nacida en el desierto de Atacama, Karina Gómez encontró desde pequeña una fascinación por la vida en condiciones extremas. Hoy, como cofundadora y Chief Science Officer de Nido, lidera el desarrollo de biomateriales con algas pardas que están redefiniendo la construcción sostenible.
La startup produce paneles de hidrogel a partir de alginato extraído de algas pardas de las costas chilenas. Estos paneles ofrecen:
- Inercia térmica con eficiencia energética superior al 55 %.
- Aislación acústica.
- Resistencia al fuego, comparable a materiales intensivos en carbono como el hormigón.
“Es un material biogénico que busca ser carbono negativo y al mismo tiempo regenera el ecosistema”, explica Gómez.
Principio regenerativo
Nido trabaja bajo el concepto de desarrollar con la naturaleza, no contra ella. Las algas se cultivan en un modelo regenerativo que captura CO₂, nitrógeno y fósforo, contribuyendo a ciclos positivos del ecosistema.
Reconocimiento internacional
El impacto de Nido ha trascendido fronteras:
- Fondos europeos del Green Deal por 9 millones de euros.
- Tres sellos de excelencia de la Unión Europea.
- Colaboraciones con constructoras como Skanska y Arauco.
- Proyectos con el gobierno de Japón en bonos de carbono.
- Consorcios universitarios con Cambridge y Eurecat.
- Presencia en el Foro Económico Mundial de Davos y premios como Inspiratech 2025.

Proyecciones
En los próximos dos años, Nido planea:
- Escalar su producción.
- Implementar pilotos comerciales en Europa con Skanska y Pfeiffer.
- Desarrollar metodologías de fin de vida útil del hidrogel junto a la Universidad Aalto.
- Participar en India con nuevas categorías de producto.
- Iniciar pilotos en Japón bajo el programa Pelago.
Usos de las algas pardas
Además de los paneles de hidrogel, las algas pardas —especialmente el sargazo— se transforman en materiales de construcción como:
- Argablocks: ladrillos ecológicos fabricados con 40 % de sargazo deshidratado y tierra, secados al sol, 100 % reciclables.
- Biocompuestos: paneles y vigas con propiedades mecánicas mejoradas.
- Aditivos para concreto: hasta un 8 % de adición para reducir peso y mejorar resistencia.
- Propiedades tácticas: autocuración de grietas, resistencia al fuego, aislación térmica y acústica.
La técnica incluye recolectar, lavar, secar y moler el alga para luego mezclarla con otros componentes, logrando viviendas duraderas y ecológicas.
La experiencia de Karina Gómez y Nido demuestra cómo la innovación basada en la naturaleza puede ofrecer soluciones concretas a la crisis ambiental. Los biomateriales derivados de algas pardas no solo reducen el impacto del sector de la construcción, sino que también regeneran ecosistemas y abren un camino hacia un futuro más sostenible.



