La startup mexicana Petgas ha desarrollado una tecnología que transforma plásticos difíciles de reciclar en gasolina, diésel y queroseno mediante un proceso de pirólisis. Esta técnica termoquímica calienta los residuos sin oxígeno, descomponiendo las cadenas de hidrocarburos en moléculas más pequeñas que luego se convierten en combustibles.
En su planta piloto de Boca del Río, Veracruz, Petgas procesa unas 1,5 toneladas de plástico por semana, generando alrededor de 1.350 litros de combustible. Por ahora, la producción se dona a bomberos locales y servicios de reparto de alimentos, mientras la empresa busca escalar el modelo para tener un impacto mayor.
Contexto global de la contaminación plástica
La producción mundial de plásticos supera los 400 millones de toneladas anuales y podría aumentar un 70% para 2040, según Naciones Unidas. Cada día, el equivalente a 2.000 camiones de basura llenos de plástico termina en océanos, ríos y lagos.
En diciembre de 2025, las negociaciones para un tratado internacional vinculante sobre contaminación plástica fracasaron, lo que refuerza la urgencia de soluciones tecnológicas y políticas.
Críticas de ambientalistas
Aunque la pirólisis reduce residuos visibles en vertederos y playas, organizaciones ambientales cuestionan que pueda considerarse reciclaje real:
- El plástico no vuelve a convertirse en plástico, sino en combustible.
- Al quemarse, se libera carbono a la atmósfera, contribuyendo al cambio climático.
- Se considera más un retraso en la liberación de emisiones que una solución definitiva.
La bióloga Alexa Mendoza, especialista en contaminación marina, calificó la iniciativa como un “primer paso”, pero advirtió que no debe verse como una solución completa, sino como un “tapón” temporal para un problema global.

Visión empresarial y campañas sociales
El director ejecutivo de Petgas, Carlos Parraguirre Díaz, defiende que el proyecto forma parte de una economía circular, donde el plástico deja de ser residuo y se convierte en recurso energético.
La empresa organiza campañas de recolección en playas y anima a la población a llevar residuos plásticos a puntos de recogida. Además, recibe material limpio y triturado de plantas de reciclaje, lo que facilita el proceso de pirólisis.
Debate sobre sostenibilidad
La propuesta de Petgas refleja la tensión entre innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental:
- Ventajas: reduce plásticos difíciles de reciclar, evita acumulación en vertederos y mares, y genera energía útil.
- Limitaciones: no reincorpora el material al ciclo productivo, mantiene la dependencia de combustibles fósiles y genera emisiones de carbono.
El desafío será integrar esta tecnología en un marco más amplio de soluciones que incluyan reducción de producción, reciclaje verdadero y transición hacia materiales sostenibles.
Petgas abre un camino innovador en la gestión de residuos plásticos, pero también plantea interrogantes sobre su impacto ambiental a largo plazo.
La clave estará en combinar este tipo de iniciativas con políticas globales de reducción y reciclaje, para que el plástico deje de ser un problema y se convierta en un recurso dentro de una economía verdaderamente circular.



