jueves, agosto 18, 2022

Alemania: en 2014 un distrito rural producirá el 236% de su consumo energético

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La idea de que las ciudades y países enteros podrían funcionar completamente con energía renovable todavía parece un sueño imposible para muchos. Sin embargo, hoy en día ya existen comunidades enteras que se alimentan así.
 

En el sur de Alemania se encuentra Rhein-Hunsruck, un distrito de aproximadamente 100.000 habitantes que en un futuro no muy lejano producirán más del 100% de sus propias necesidades de energía solar, eólica y la biomasa. Para el año 2014, este distrito rural estará produciendo el 236% de su consumo energético con fuentes renovables, un 828% en 2050. El futuro de la energía podría llamarse sin problemas Rhein-Hunsruck, pero no es el único.
 
Dinamarca es uno de los pocos países que se ha comprometido con un objetivo de energía renovable 100% en electricidad, calefacción y transporte. La localidad de Frederikshavn, en el norte de este país, agrupó en 2006 un grupo de expertos que empezaron a desarrollar un modelo llamado “Ciudad de la energía”, con el que se pretende funcionar con fuentes cien por cien renovables en el 2015.
 
Uno de los beneficios de las energías renovables es que se puede producir con facilidad mucho más de las propias necesidades. De este modo, además de la exportación, el excedente energético puede utilizarse para las bombas de calor eléctricas eficientes que suministran calefacción sin emisiones de carbono, el metano creado por exceso de electricidad eólica y solar, y para cargar las baterías eléctricas de los vehículos, por ejemplo.
 
España también se ha hecho un hueco en la innovación de proyectos de energía renovable. La región de Extremadura es uno de los líderes del país en la instalación de energías renovables. En 2010, la demanda de electricidad del millón de habitantes que alberga esta comunidad fue suministrada por las fuentes renovables. Ese año, además, fue la primera vez que España fue capaz de exportar electricidad a Francia, debido a la abundancia de energías renovables de ese período.
 
“En 1993, la vida de una batería de un teléfono móvil apenas era una preocupación, porque solo había 34 millones de suscriptores de telefónica móvil en todo el mundo, en comparación a los más de 6,8 mil millones en la actualidad”, se apunta en la edición digital de The Wall Street Journal. “La batería para los coches eléctricos importaba aún menos”, se añade.
 
No obstante, estas cuestiones empiezan a ocupar las agendas de los países que, más allá de plantearse como cargar una batería, se preocupan (y algunas ya se ocupan) de alimentar, energéticamente y de forma sostenible, ciudades enteras. 
 
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