Un reciente estudio liderado por la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, y publicado en la revista Science Advances, reveló datos clave sobre el uso de la energía solar en Estados Unidos.
Confirmó que incrementar en un 15 % la generación de esta fuente en el país del norte podría generar una reducción anual de 8,54 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2).
Más energía solar en Estados Unidos, menos CO2 en el aire
El equipo de investigadores demostró que los beneficios climáticos de la energía solar varían según la región, indicando claramente dónde las inversiones en energía limpia generan mayores dividendos ambientales.
“Este estudio es apasionante porque utiliza el poder de la ciencia de datos para ofrecer información útil a responsables de políticas públicas y partes interesadas, sobre cómo avanzar en los objetivos de reducción de CO₂”, explicó Francesca Dominici, directora de la Iniciativa de Ciencia de Datos de Harvard y autora principal del trabajo.

El estudio se basó en el análisis de cinco años de datos horarios (desde julio de 2018) sobre generación, demanda y emisiones eléctricas, abarcando 13 regiones energéticas del país: California, Texas, Florida, Atlántico Medio, Medio Oeste, Carolinas, Nueva York, Nueva Inglaterra, Sureste, Suroeste, Tennessee, región Central y el Noroeste.
Mediante un modelo estadístico avanzado, se logró cuantificar por primera vez la reducción de emisiones tanto inmediata como diferida producto del aumento de generación solar:
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En California, un aumento del 15 % en la energía solar al mediodía se tradujo en una reducción de 147,18 toneladas métricas de CO2 en la primera hora; y 16,08 toneladas métricas ocho horas después.
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Este tipo de impacto también beneficia a regiones vecinas. Por ejemplo, ese mismo aumento de capacidad en California generó reducciones diarias de 913 toneladas en el Noroeste y 1942 toneladas métricas en el Suroeste.
La energía solar aún es minoritaria frente a los combustibles fósiles
Según datos de la Administración de Información Energética de EE. UU., en 2023 el 60 % de la electricidad generada en el país provino de combustibles fósiles. Mientras que solo el 3,9 % correspondió a energía solar.

Esta realidad posiciona a la expansión de las fuentes renovables como una herramienta clave no solo para reducir emisiones de CO2, sino también para mejorar la salud pública. Es que disminuye la exposición a contaminantes atmosféricos como las partículas finas (PM2.5), relacionadas con enfermedades, hospitalizaciones y muertes prematuras.
Dónde la energía solar rinde más
Los resultados indican que zonas como California, Florida, Texas, el Atlántico Medio, el Suroeste y el Medio Oeste obtendrían grandes beneficios climáticos. Incluso con aumentos modestos en la generación solar.
En cambio, en regiones como Nueva Inglaterra, Tennessee y la región Central, los impactos fueron mínimos, incluso ante incrementos importantes.



