Científicos detectan actividad geotérmica en una antigua caldera andina del complejo Incapillo en La Rioja

El complejo volcánico Incapillo, también conocido como Corona del Inca, volvió a captar la atención científica luego de que una investigación revelara evidencias de actividad geotérmica bajo su superficie.

Este sistema, ubicado en la provincia de La Rioja y considerado durante años como un volcán extinguido, podría transformarse en una fuente estratégica para el desarrollo de energías limpias en Argentina.

La caldera se encuentra en plena cordillera de los Andes Centrales y es reconocida como una de las estructuras volcánicas explosivas más altas del planeta. Aunque se estima que su última gran erupción ocurrió hace unos 500 mil años, nuevos análisis muestran que aún persiste circulación de fluidos calientes en profundidad.

Además, especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas detectaron señales compatibles con la presencia de calor magmático residual, lo que abre una nueva etapa para el estudio geotérmico en ambientes extremos de alta montaña.

Científicos detectan actividad geotermica en una antigua caldera andina del complejo Incapillo en La Rioja. Foto: Conicet.
Científicos detectan actividad geotermica en una antigua caldera andina del complejo Incapillo en La Rioja. Foto: Conicet.

Un sistema geotérmico que aún conserva energía interna

La investigación publicada en Journal of Volcanology and Geothermal Research permitió reconstruir la evolución térmica del complejo Incapillo. A partir de estudios mineralógicos y micropaleontológicos, los expertos identificaron indicios de que el sistema alcanzó temperaturas cercanas a los 90 grados en el pasado.

Sin embargo, los análisis también muestran que actualmente el sistema habría evolucionado hacia temperaturas moderadas de alrededor de 40 grados. Aun así, la existencia de fluidos calientes demuestra que el volcán no permanece completamente inactivo.

Por otra parte, los científicos remarcaron que la actividad detectada no implica riesgo eruptivo inmediato. El comportamiento observado responde a procesos hidrotermales profundos vinculados al enfriamiento lento de antiguas cámaras magmáticas.

En consecuencia, el complejo Incapillo comenzó a ser considerado un punto de interés para futuras exploraciones orientadas a la generación de energía geotérmica sustentable en Argentina.

La geotermia gana terreno como alternativa renovable

La energía geotérmica aprovecha el calor interno de la Tierra para producir electricidad o calefacción mediante el uso de vapor y fluidos subterráneos calientes. Este recurso renovable se destaca por generar bajas emisiones de carbono y ofrecer suministro energético constante, independientemente del clima.

A diferencia de la energía solar o eólica, la geotermia puede funcionar las 24 horas, lo que la convierte en una herramienta clave para diversificar matrices energéticas y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Además, regiones volcánicas como la cordillera andina poseen un enorme potencial para este tipo de desarrollos debido a la cercanía entre las fuentes de calor y la superficie terrestre. Por ello, numerosos países avanzan en proyectos geotérmicos para enfrentar la crisis climática y fortalecer la transición energética.

Científicos detectan actividad geotermica en una antigua caldera andina del complejo Incapillo en La Rioja. Foto: Conicet.
Científicos detectan actividad geotermica en una antigua caldera andina del complejo Incapillo en La Rioja. Foto: Conicet.

¿Qué es la actividad geotérmica y por qué ocurre?

La actividad geotérmica se produce cuando el calor del interior terrestre asciende hacia capas superficiales a través de fracturas y reservorios subterráneos. Este fenómeno suele estar asociado a regiones volcánicas, donde el magma profundo mantiene elevadas temperaturas bajo la corteza.

En lugares como Incapillo, el agua infiltrada en el subsuelo entra en contacto con rocas calientes y genera sistemas hidrotermales capaces de producir vapor, aguas termales y emisiones gaseosas. Aunque algunos volcanes dejan de registrar erupciones, el calor interno puede persistir durante cientos de miles de años.

Asimismo, la presencia de actividad geotérmica resulta fundamental para comprender la dinámica de los ecosistemas de montaña y el comportamiento climático regional. Estos ambientes también albergan microorganismos extremófilos y procesos geológicos únicos que son estudiados por la ciencia ambiental.

El caso de La Rioja demuestra que antiguos sistemas volcánicos todavía pueden desempeñar un papel relevante en la búsqueda de energías renovables y en el conocimiento de los procesos naturales que moldean los Andes.

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