La primera “solinera” de Cuba impulsa la movilidad eléctrica y transforma la vida en medio de la crisis energética

En medio de los prolongados apagones y la escasez de combustible, Cuba comenzó a experimentar nuevas alternativas energéticas. En la ciudad de Santa Clara, la inauguración de la primera estación solar pública del país marcó un cambio significativo para cientos de familias.

La llamada “solinera” permite cargar vehículos eléctricos y dispositivos domésticos utilizando energía solar. Además, se convirtió en un punto clave para vecinos de distintas localidades, incluidos habitantes de Cienfuegos que recorren más de 70 kilómetros para acceder al servicio.

En consecuencia, muchas personas encontraron una solución concreta frente a las dificultades del transporte y la inestabilidad eléctrica. El impacto se percibe especialmente en comunidades rurales donde la movilidad depende cada vez más de medios eléctricos.

Triciclos solares
La primera “solinera” de Cuba impulsa la movilidad eléctrica y transforma la vida en medio de la crisis energética.

Una alternativa para la vida cotidiana

El nuevo sistema cambió la rutina de numerosas familias. Los triciclos eléctricos, utilizados para trabajar, trasladarse y transportar mercadería, ahora pueden recargarse sin depender de una red eléctrica inestable.

Asimismo, la estación cuenta con 32 tomas de corriente y áreas destinadas a cargar electrodomésticos y cocinar durante los cortes de luz. Esto representa un alivio para hogares que pasan horas sin suministro energético.

Por otro lado, los vecinos comenzaron a utilizar el espacio para mantener en funcionamiento ventiladores, lámparas y pequeños equipos domésticos. Así, la energía solar dejó de ser una tecnología lejana para convertirse en parte de la vida diaria.

Un modelo de cooperación y transición energética

La iniciativa fue impulsada por Gomate, una pequeña empresa vinculada al creciente sector privado cubano. El proyecto contó además con apoyo gubernamental para instalar paneles solares y desarrollar la infraestructura necesaria.

Además, la “solinera” funciona de manera gratuita mediante un sistema de registro que organiza el uso comunitario. Esto permitió ampliar el acceso a la energía en sectores especialmente afectados por la crisis.

En paralelo, el proyecto comenzó a despertar interés como modelo replicable para otras regiones del país. La combinación entre energías renovables y soluciones comunitarias aparece como una alternativa frente a la dependencia de combustibles fósiles importados.

Cuba sin apagones: China busca convertirlo en una potencia mundial con la construcción de 90 parques solares en la isla. Foto: El Tablero Digital.
 Foto: El Tablero Digital.

Los beneficios ambientales y sociales de la iniciativa

La implementación de estaciones solares comunitarias aporta múltiples beneficios ecológicos y sociales. En primer lugar, reduce el uso de combustibles contaminantes y disminuye las emisiones asociadas al transporte tradicional.

Asimismo, la energía solar permite aliviar la presión sobre una red eléctrica vulnerable y altamente dependiente de combustibles importados. Esto contribuye a mejorar la estabilidad energética y disminuir costos operativos.

Por otra parte, la movilidad eléctrica favorece una reducción del ruido y de la contaminación del aire en las ciudades. A su vez, fortalece la autonomía energética de comunidades que enfrentan dificultades de acceso al combustible.

Además, este tipo de iniciativas promueve hábitos más sostenibles y acelera la transición hacia modelos energéticos menos contaminantes y más resilientes frente a las crisis climáticas y económicas.

El crecimiento de la energía solar en Cuba

En los últimos años, Cuba intensificó sus esfuerzos para expandir las energías renovables. Actualmente, cerca del 10% de la electricidad del país proviene de fuentes limpias, principalmente energía solar.

Sin embargo, la crisis energética y la escasez de combustible aceleraron la necesidad de buscar alternativas sustentables. Como resultado, comenzaron a multiplicarse proyectos vinculados a paneles solares, almacenamiento energético y movilidad eléctrica.

Además, las condiciones climáticas de la isla ofrecen un gran potencial para el desarrollo solar. Por ello, especialistas consideran que este tipo de infraestructura podría desempeñar un papel estratégico en el futuro energético cubano.

Finalmente, la experiencia de Santa Clara demuestra cómo la innovación ambiental puede mejorar la calidad de vida y generar nuevas oportunidades en contextos de alta vulnerabilidad energética.

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