Brasil enfrenta un reto en el sector eléctrico debido a la sobreproducción de energía renovable, lo que ha llevado a considerar el fortalecimiento de las plantas térmicas. El notable crecimiento de generación eólica y solar en el país ha superado la demanda en varios momentos, requiriendo soluciones para mantener la estabilidad de la red.
Desafíos de la energía renovable en Brasil
El extensivo desarrollo de las energías limpias ha posicionado a Brasil como un líder en el sector, destacando la capacidad eólica en el noreste y la solar en el interior. Para 2023, el 80% de su generación eléctrica provenía de fuentes renovables. Sin embargo, este éxito ha traído consigo dificultades operativas para el sistema eléctrico.
En ocasiones, la generación supera tanto la demanda que el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) ha tenido que desconectar parques solares y eólicos. Por ejemplo, durante un partido del Mundial de Fútbol el 29 de junio, se redujo el consumo en un 21%, obligando a desconectar 20 GW para evitar sobrecargas.
Las pérdidas económicas por estas desconexiones son significativas. En 2025, se dejaron de utilizar unos 4.021 MW de energía solar y eólica, lo que equivale a una pérdida estimada de 6.500 millones de reales, o 1.090 millones de euros, según la consultora Volt.
El impacto en la inversión es evidente, con 992 concesiones de proyectos solares devueltas desde 2025, representando más de 43 GW de capacidad proyectada y cerca de 163.900 millones de reales en inversión.
Soluciones propuestas y el camino a seguir
Para abordar estos problemas, el gobierno brasileño planea incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías y modernizar la infraestructura eléctrica. Se espera que las futuras licitaciones en diciembre atraigan inversiones significativas, estimadas en 20.000 millones de reales.
Asimismo, hay voces dentro del ámbito académico que sugieren reforzar las plantas termoeléctricas para asegurar la estabilidad del suministro eléctrico. El Plan Decenal de Expansión de Energía indica que estas plantas podrían representar el 14% de la matriz energética para 2035.
Brasil debe encontrar un equilibrio entre continuar liderando en energías renovables y mantener la seguridad del suministro. El éxito en este esfuerzo cimentará la posición del país como potencia mundial en energía limpia.



