Los biobancos marinos se consolidan como una herramienta clave para preservar organismos vivos y material genético en condiciones de criopreservación. Su objetivo es conservar especies tal como fueron recolectadas, evitando los cambios que sufren los cultivos mantenidos en laboratorio.
Nicolas Pade, director del Centro Europeo de Recursos Biológicos Marinos (EMBRC), explicó que la criopreservación permite “detener el tiempo”, manteniendo las características originales de los organismos. Advirtió que muchas especies podrían desaparecer antes de ser estudiadas: “Probablemente estamos perdiendo sin saber qué es lo que estamos perdiendo”.
Potencial científico y tecnológico
Las colecciones biológicas representan una fuente para el desarrollo de:
- Medicamentos.
- Cosméticos.
- Nuevos materiales.
- Tecnologías industriales.
Entre los organismos de interés destacan las diatomeas, microalgas con estructuras similares al vidrio que inspiran investigaciones en ingeniería por su resistencia y ligereza.
El desafío de conservar ecosistemas
Pade subrayó que preservar organismos individuales no basta: la mayoría de los microorganismos viven en simbiosis y dependen de comunidades completas. Congelar esas interacciones es un reto científico mucho mayor.

Experiencias internacionales
- Australia: el Instituto Australiano de Ciencias Marinas utiliza biobancos para apoyar la recuperación de arrecifes de coral. Desde 2012 almacena óvulos, espermatozoides y corales jóvenes, además de bosques de algas, arrecifes de ostras y praderas marinas. La Gran Barrera de Coral ha sufrido seis episodios de blanqueamiento masivo desde 2016.
- Caribe: se emplea esperma de coral criopreservado para fecundar ejemplares en arrecifes degradados. También se conservan algas microscópicas más resistentes al calor para fortalecer la adaptación de los corales.
Randall, investigador en el Caribe, afirmó que incorporar corales con mayor resistencia térmica podría aumentar las probabilidades de mantener la salud de la Gran Barrera en las próximas décadas.
Debate sobre propiedad y custodia
El crecimiento de los biobancos abre interrogantes sobre la propiedad de las muestras biológicas. En 2022, el Instituto Australiano de Ciencias Marinas desarrolló un protocolo junto al pueblo Woppaburra para garantizar que las comunidades indígenas mantengan la custodia cultural de los corales extraídos de sus territorios tradicionales.
Este enfoque busca equilibrar la investigación científica con el respeto a los derechos de las comunidades locales.
Los biobancos marinos representan una estrategia para preservar parte de la biodiversidad oceánica mientras los ecosistemas enfrentan presiones crecientes por el cambio climático.
Aunque no sustituyen la conservación de hábitats naturales, ofrecen un recurso valioso para la investigación, la restauración y la innovación tecnológica, al tiempo que plantean debates éticos sobre propiedad y custodia de la vida marina.



