Con el respaldo del Estado y el impulso de alianzas público-privadas, Noruega inauguró “Longship”, uno de los proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CCS) más ambiciosos de Europa, diseñado para reducir las emisiones de sectores de alta complejidad, como la industria cementera y la incineración de residuos urbanos.
Inspirado en los barcos vikingos que cruzaban los mares en busca de nuevos horizontes, Longship establece un modelo integrado y a gran escala de captura, transporte y almacenamiento de CO₂, y busca consolidar el liderazgo noruego en soluciones climáticas innovadoras.
Tecnología, infraestructura y financiación estatal
El sistema comenzará con la captura de carbono en la cementera de Brevik, al sureste del país, operada por Heidelberg Materials. Allí se estima que se evitará la liberación de 400.000 toneladas anuales de CO₂. Para 2029, se sumará la planta de Hafslund Celsio, cercana a Oslo, que capturará 350.000 toneladas adicionales desde la incineración de residuos.
El dióxido de carbono, tras ser licuado, será:
- Transportado en barco hasta un terminal costero en Øygarden, cerca de Bergen.
- Inyectado mediante una tubería submarina a un acuífero salino ubicado a 2.600 metros bajo el lecho marino, a 110 km de la costa.
Este sistema de almacenamiento forma parte del proyecto “Northern Lights”, desarrollado por las petroleras Equinor, Shell y TotalEnergies, cuyas instalaciones ya están listas desde 2023.
El Gobierno noruego aportará 22.000 millones de coronas (unos 2.200 millones de dólares) sobre un total estimado de 34.000 millones de coronas en la primera década, mostrando un compromiso sin precedentes con esta tecnología.
Un paso estratégico en la descarbonización industrial
La captura y almacenamiento de carbono (CCS) es destacada por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) como una solución clave para sectores difíciles de electrificar, como el cemento, que representa aproximadamente el 7 % de las emisiones globales de CO₂.
«Es un gran paso adelante para la tecnología CCS en Europa», expresó el ministro de Energía noruego, Terje Aasland, durante la inauguración.
Desafíos por delante: costos y competitividad
Si bien el proyecto representa una solución estructural al calentamiento global, su implementación sigue siendo tecnológicamente compleja y financieramente costosa. Por ahora, muchas empresas optan por comprar permisos de emisión (ETS) en el mercado europeo, cuyo costo es inferior al de implementar un sistema CCS.
Sin embargo, Longship busca cambiar esa lógica, demostrando la viabilidad técnica, climática y económica de una ruta más ambiciosa que permita descarbonizar sin deslocalizar la industria.



