Al menos unas 47 localidades de Santa Fe presentan niveles críticos de arsénico en el agua potable

El Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) ubicó a 47 localidades santafesinas en el nivel 6 de calidad del agua, la categoría más alta de riesgo por presencia de arsénico. Esto significa que el líquido no es apto para el consumo humano y debe someterse a tratamientos específicos antes de ser distribuido.

La situación afecta principalmente a municipios del oeste provincial, donde las redes se abastecen de fuentes subterráneas con alto contenido natural de este elemento. En estos casos, los prestadores deben garantizar el suministro seguro mediante plantas de ósmosis inversa o la entrega de bidones y canillas públicas.

Si bien algunas zonas mejoraron gracias a la expansión de los acueductos, el problema continúa siendo estructural. La salinización, el envejecimiento de las napas y la falta de tratamiento adecuado profundizan la crisis hídrica y ambiental.

Agua potable sin arsénico
Unas 47 localidades santafesinas presentan niveles críticos de arsénico en el agua potable.

Dónde se detectaron los mayores niveles de contaminación

De acuerdo con la resolución 042/2024 del Enress, los municipios y comunas con nivel 6 de arsénico en el agua son los siguientes:

Listado completo de localidades afectadas:

Alcorta, Arequito, Berabevú, Bernardo de Irigoyen, Bombal, Cañada Rosquín, Carcarañá, Casalegno, Chañar Ladeado, Chovet, Christophersen, Colonia Belgrano, Correa, Cululú, Elisa, Estación Clucellas, Felicia, Hipatía, Hughes, Irigoyen, La Pelada, Labordeboy, Las Petacas, Logroño, Los Molinos, Lucio V. López, Máximo Paz, Murphy, Oliveros.

También se encuentran Pozo Borrado, Progreso, Pueblo Andino, Ricardone (Barrio Monti), San Bernardo, San Gregorio, San José de la Esquina, San Vicente, Sanford, Santa Isabel, Santo Domingo, Sarmiento, Serodino, Soledad, Teodelina, Villa Eloísa, Villa Saralegui y Zenón Pereyra.

Estas comunidades dependen de controles permanentes para asegurar que el agua tratada cumpla los parámetros exigidos por ley. El límite provincial es de 100 microgramos por litro, aunque el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de apenas 10 microgramos.

Las causas naturales y humanas de la presencia de arsénico

El arsénico es un metaloide presente de forma natural en la corteza terrestre. En zonas áridas o semiáridas, como el centro y oeste santafesino, se acumula en las napas subterráneas a través de procesos geológicos y volcánicos antiguos.

Sin embargo, la actividad humana puede agravar su concentración. La sobreexplotación de pozos profundos, el uso intensivo de agroquímicos y la ausencia de mantenimiento en las redes de agua facilitan su disolución y distribución.

Las variaciones del nivel freático, las sequías prolongadas y los cambios en la presión del subsuelo también liberan arsénico desde los minerales hacia el agua, transformando una condición natural en una amenaza sanitaria persistente.

arsénico en el agua
Unas 47 localidades santafesinas presentan niveles críticos de arsénico en el agua potable.

Consecuencias para la salud y el ambiente

El consumo prolongado de agua con arsénico puede provocar arsenicosis crónica, una enfermedad que afecta la piel, el sistema nervioso, los riñones y el hígado. La exposición sostenida también incrementa el riesgo de cáncer de piel, vejiga y pulmón.

En el ambiente, el arsénico altera los suelos, reduce la fertilidad agrícola y contamina los cursos de agua, afectando peces, aves y microorganismos acuáticos. Este impacto se amplifica cuando el elemento se acumula en la cadena alimentaria.

A nivel ecológico, la contaminación por arsénico representa una pérdida silenciosa de biodiversidad. Los ecosistemas ribereños y subterráneos, esenciales para el equilibrio hídrico, se ven alterados por procesos químicos que modifican el pH y la disponibilidad de oxígeno.

Cómo tratar el agua para que vuelva a ser potable y segura

La principal tecnología utilizada en Santa Fe es la ósmosis inversa, un proceso que filtra el arsénico y otros metales pesados mediante membranas semipermeables. Aunque es altamente efectiva, su costo operativo y de mantenimiento limita su aplicación masiva.

También existen métodos complementarios como la adsorción con óxidos de hierro o aluminio, la coagulación-floculación y la filtración biológica, que pueden adaptarse a comunidades pequeñas o rurales.

A nivel doméstico, los filtros certificados para remoción de arsénico pueden ser una alternativa temporal, pero requieren reemplazo periódico y controles de laboratorio. La solución definitiva radica en la expansión de los acueductos y en políticas sostenibles de gestión del agua que garanticen calidad, acceso y seguridad ambiental.

Rocío Viveros
Rocío Viveros
Periodista desde 2019, siempre consideré a los temas relacionados con el ambiente de gran importancia para realizar un aporte a la sociedad.

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