Alerta por el desmonte en Misiones: 130.000 hectáreas menos y bosques fragmentados

El desmonte en Misiones sigue avanzando sin freno y genera preocupación. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) revela que en los últimos 30 años se perdieron aproximadamente 130.000 hectáreas de bosque nativo.

Y los remanentes quedaron convertidos en parches más pequeños, aislados y vulnerables.

Desmonte en Misiones: los números alarmantes

En los últimos 30 años, la provincia perdió más de 130.000 hectáreas de bosques nativos.

No se trata solo de una reducción superficial: lo más preocupante es cómo estos bosques se están transformando en parches dispersos, alejados unos de otros, lo que dificulta la supervivencia de innumerables especies y altera el equilibrio ecológico de toda la región.

Los investigadores advirtieron que los bosques no solo disminuyen en extensión, sino que también se fragmentan de forma preocupante. En 1990, el tamaño promedio de un parche de bosque era de 285 hectáreas.

Tres décadas más tarde, esa cifra cayó a 215 hectáreas. Al mismo tiempo, la distancia entre estos fragmentos aumentó de 94 a 246 metros.

Las consecuencias del desmonte.

Esa separación física tiene consecuencias ecológicas directas. Las especies animales pierden la capacidad de desplazarse, las plantas ven limitado su proceso de dispersión de semillas, y los ecosistemas se vuelven más vulnerables al ingreso de especies invasoras y al impacto del cambio climático.

El trabajo de la FAUBA también permitió identificar una región particularmente golpeada por la deforestación: el departamento de San Pedro, entre las localidades de Dos Hermanas y Pozo Azul.

Allí, los investigadores detectaron un “foco rojo” de fragmentación, una señal urgente para reforzar políticas de restauración y conservación en esa área estratégica del llamado Corredor Verde.

¿Cómo opera la ley de bosques?

Desde 2007, Misiones cuenta con un Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) que establece zonas rojas (de protección estricta), amarillas (de uso sostenible) y verdes (transformables).

Si bien esta normativa permitió reducir las tasas de deforestación entre 2010 y 2015, los registros volvieron a aumentar desde entonces.

Según el informe, en las zonas clasificadas como “rojas” la fragmentación se mantuvo estable, pero en las “amarillas” creció notablemente. En las áreas “verdes”, la situación es aún más grave, con un nivel de deterioro acelerado.

Los especialistas son claros: proteger los bosques no alcanza si no se restauran activamente las zonas dañadas.

Proponen una gestión integral del territorio que incluya no solo reforestación, sino también participación de las comunidades locales, monitoreo constante y fortalecimiento del control ambiental.

Corredores verdes en Misiones. Foto: CONICET.
Qué sucede con los desmontes en Misiones. (Foto: CONICET).

En particular, destacan el rol de los pueblos originarios, que han demostrado una notable capacidad de conservar los recursos naturales de forma sostenible.

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