Aún quedan 9.000 especies de árboles por descubrir en la Tierra

Un proyecto internacional liderado por investigadores de la Universidad de Bolonia ha cifrado en 73.300 el número de especies de árboles que existen actualmente en la Tierra y 9.000 de ellas aún están por descubrir. El censo es el resultado de un esfuerzo de tres años, la primera estimación a gran escala de la biodiversidad forestal global.

Las conclusiones se publican en el último número de la revista PNAS. Los autores señalan que la riqueza de los ecosistemas terrestres es mayor de lo que se estimaba y, al mismo tiempo, recuerdan que es extremadamente vulnerable a los cambios provocados por el ser humano (deforestación, pérdida de biodiversidad y crisis climática).

“Hasta ahora, los datos relativos a muchas grandes áreas del planeta eran muy limitados y se basaban en la observación sobre el terreno y en listas de especies conocidas y su distribución por zonas; esas mismas limitaciones impedían una perspectiva global sobre el tema”, explica Roberto Cazzolla Gatti, profesor del Departamento de Ciencias Biológicas, Geológicas y Ambientales de la Universidad de Bolonia y primer autor del estudio. “Un conocimiento amplio de la riqueza y la diversidad de los árboles es fundamental para preservar la estabilidad y funcionalidad de los ecosistemas”.

Pero al mismo tiempo los autores subrayan que alcanzar una perspectiva mundial es complicado por diferentes motivos: la financiación, la logística, la investigación de campo o los debates relativos a la taxonomía son sólo algunas de las variables que entran en juego.

Para superar estos obstáculos, los investigadores comenzaron reuniendo las bases de datos más extensas hasta la hecha sobre especies de árboles forestales, una operación cartográfica que identificó aproximadamente 40 millones de árboles pertenecientes a 64.000 especies conocidas. En ella participaron 150 científicos de todo el mundo y se llevó a cabo en el marco de la Iniciativa Global para la Biodiversidad Forestal (GFBI).

Sobre la base de esos resultados preliminares, los científicos realizaron análisis estadísticos utilizando inteligencia artificial y el superordenador del Laboratorio de Computación Avanzada (FACAI) de la Universidad de Purdue en Indiana (EEUU). Una vez completados los cálculos, los investigadores establecieron esa cifra total de más de 73.000 especies arbóreas, un 14% más de las que se conocen actualmente.

“Realizar un censo del número de especies global es como un puzzle que tiene piezas repartidas por todo el mundo”, relata el profesor Jingjing Liang, coordinador del GFBI en Purdue y coautor del artículo. “En la GFBI lo hemos resuelto en equipo, compartiendo cada una de las piezas, hemos combinado los conjuntos de datos individuales, procedentes de las personas que hacen el trabajo de campo -gente que se desplaza a las masas forestales y miden cada árbol-, en un enorme conjunto de datos globales”.

AMAZONIA Y LOS ANDES

De manera que, según estos resultados, todavía hay 9.000 especies desconocidas, un tercio de las cuales serían especies raras con una población reducida, tanto en número como en superficie. Los autores creen que una gran parte de esas especies por descubrir (un 40%) podrían estar en Sudamérica, más concretamente en los dos grandes tipos de paisaje del subcontinente: las “praderas, sabanas y matorrales” y los “bosques tropicales y subtropicales” de la Amazonia y los Andes.

“Para obtener una estimación fiable de la biodiversidad hay que prestar atención al número de especies raras que se conocen actualmente, las que han aparecido una, dos o tres veces en los muestreos de campo”, analiza Cazzolla Gatti. “La mayoría de las especies que aparecen en los muestreos son bastante comunes, hay algunas raras y sólo unas pocas desconocidas. Si tenemos en cuenta que hay muchas especies que a día de hoy sólo se han podido observar unas pocas veces, es probable que haya muchas más especies raras que ni siquiera se han podido documentar”.

Sus resultados, aseguran los autores, ponen de manifiesto la vulnerabilidad de la biodiversidad forestal global ante los cambios antropogénicos, en particular el uso del suelo y el clima, ya que la supervivencia de los taxones más raros es la más amenazada. Conocer, subrayan, es fundamental para proteger. Por eso, han aplicado su modelo a las bases de datos disponibles -tanto a escala continental como mundial- para estimar el número de especies arbóreas desconocidas y han identificado las zonas del mundo en las que es más probable que se descubran, lo que aumentaría sus posibilidades de preservación.

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