Chile buscar reducir las emisiones de gases efecto invernadero

El proyecto MAPS (Mitigation Action Plans & Scenarios) es una colaboración entre países en desarrollo para explorar las alternativas de cada nación para mitigar sus emisiones y potenciar a la vez la economía y la lucha contra la pobreza.

 
Se “busca generar una buena base de evidencia e información sobre qué puede hacer el país para emitir menos gases de efecto invernadero en los distintos sectores productivos”, explicó a Tierramérica el líder del proceso MAPS en Chile, Hernán Blanco.
 
Si bien Chile es un responsable menor en las emisiones globales de GEI (0,2 por ciento), su contaminación climática experimenta un crecimiento alarmante, de 232 por ciento entre 1990 y 2006, según el Ministerio del Medio Ambiente.
 
Por eso, este país sudamericano se comprometió de manera voluntaria en la reunión COP15 sobre cambio climático en Copenhague en 2009 a disminuir en 20 por ciento sus emisiones para 2020.
 
El “crecimiento exponencial” de GEI obedece a la expansión “del parque energético. Hemos tenido un desarrollo muy alto de las termoeléctricas, y la generación hidroeléctrica se ha visto disminuida por distintas razones en nuestra matriz energética”, explicó Pirazzoli.
 
Para el ecólogo Juan Pablo Orrego, magíster en estudios del ambiente y presidente de la organización no gubernamental Ecosistemas, esta tendencia “es muy grave y se debe a una falta de cuidado extrema, pero, sobre todo, a la carbonización de la matriz energética que muestra una curva muy aguda”.
 
Es “obvio que las emisiones de Chile son insignificantes en relación a lo que emiten países como Estados Unidos y China”, dijo Orrego. Pero “todos sabemos que la zona central del país se está desertificando, que existen 104 comunas con emergencia hídrica, que los glaciares en el sur se están derritiendo”.
 
Orrego, ganador en 1998 del Right Livelihood Award (premio Nobel alternativo), cree que en MAPS “no está la urgencia proporcional al problema en que estamos metidos en términos de cambio climático”.
 
“No veo la alarma, veo una cosa muy superficial”, enfatizó.
 
Pirazzoli, en cambio, destacó que MAPS Chile cuenta con el mandato de siete ministerios (Medio Ambiente, Relaciones Exteriores, Energía, Minería, Hacienda, Transportes y Agricultura), “algo inédito en el país, que demuestra cuál es la importancia política que le dio el gobierno”.
 
Por el momento, MAPS está abocado a definir una trayectoria de emisiones de GEI que permita fijar el rumbo. Para hacerlo investiga dos escenarios posibles.
 
El primero es seguir como hasta ahora (en inglés “Business as Usual” o BAU). El otro es seguir las recomendaciones más estrictas de los científicos, con emisiones limitadas y decrecientes de GEI, o “requerido por la ciencia”.
 
Orrego criticó que se evalúe seguir como siempre, pues a su juicio la situación es más compleja de lo que parece.
 
“No hay proporcionalidad entre la visión científica y este tipo de proyectos. Todavía es muy superficial lo que se está haciendo y se presenta como si hubiera opciones, cuando no las hay”, sentenció.

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