Cada día, sin saberlo, contribuimos a una forma de contaminación que está transformando silenciosamente el equilibrio ecológico y amenazando la salud humana: los contaminantes emergentes en el agua potable.
Se trata de compuestos químicos presentes en medicamentos, cosméticos, productos de limpieza, pesticidas y plásticos, que terminan en los cuerpos de agua a través del drenaje, la agricultura o la industria.
Aunque estos contaminantes están presentes en concentraciones mínimas, su efecto es profundo.
Las plantas de tratamiento de aguas residuales tradicionales no están preparadas para eliminarlos completamente, lo que permite que se acumulen en ríos, lagos, acuíferos e incluso en el agua potable.
Efectos biológicos y riesgos de los contaminantes en el agua potable

Muchos de estos compuestos actúan como disruptores endócrinos, interfiriendo con el sistema hormonal.
De acuerdo con un reciente artículo realizado por el doctor Jürgen Mahlknecht, líder del Núcleo de Investigación en Clima y Sustentabilidad del Sistema Tecnológico de Monterrey y profesor de la Escuela de Ingeniería y Ciencias, hay sustancias muy dañinas.
El Bisfenol A (BPA), los ftalatos, parabenos y ciertos antibióticos están vinculados a problemas neurológicos, inmunológicos y reproductivos.
Estudios han asociado el BPA con alteraciones en el desarrollo fetal, trastornos tiroideos, obesidad, cáncer de mama y próstata. Los ftalatos, presentes en plásticos y cosméticos, se relacionan con malformaciones genéticas, pubertad precoz y bajo coeficiente intelectual en niños.
En animales, estos contaminantes alteran la reproducción de especies acuáticas, afectando directamente la biodiversidad.
El caso de México y otras regiones del mundo
Investigaciones en México detectaron, según el artículo, hasta 23 fármacos activos en aguas subterráneas del Valle del Mezquital, además de niveles alarmantes de triclosán, EE2 y BPA en cuerpos de agua como los canales de Xochimilco y el río Apatlaco.

A nivel global, se han encontrado contaminantes como diclofenaco en aguas subterráneas de la India, revelando la gravedad de este fenómeno mundial.
Los microplásticos son otra amenaza emergente. Estas partículas, menores a 5 mm, se han encontrado en sangre humana, leche materna e incluso en placentas.
Pueden transportar metales pesados y otros tóxicos, y provocar inflamación, daño celular y estrés oxidativo, incrementando el riesgo de enfermedades crónicas.
La amenaza de las bacterias resistentes
Los contaminantes emergentes también favorecen la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos, lo que agrava la crisis de la resistencia antimicrobiana.
La OMS advierte que podría causar hasta 10 millones de muertes anuales hacia 2050 si no se toman medidas urgentes.
Soluciones y acciones necesarias
Frente a este panorama, se requiere una respuesta multisectorial urgente:
-
Mejorar los sistemas de tratamiento de aguas, incorporando tecnologías avanzadas.
-
Actualizar la legislación ambiental, incluyendo estos contaminantes en los marcos regulatorios.
-
Fomentar el consumo responsable, evitando desechar medicamentos por el inodoro y reduciendo el uso de plásticos y cosméticos con compuestos tóxicos.



